Toñi Alfonso: «Doy gracias a Dios por tener salud y un hogar en el que pasar el confinamiento»

El 11 de marzo cerraba reprografía y me despedía con un «¡Hasta mañana, qué descanses!», como si de cualquier otro día se tratase. Mas esa misma noche se nos comunicó que San Dámaso no abriría sus puertas al día siguiente. ¡Uf! Muchos sentimientos y sensaciones se agolparon en ese momento.

Hoy, más de 50 días después, todos seguimos en casa. Bueno, todos no…

El día 24 de marzo fue mi cumpleaños, a las 07;50 de la mañana, primera felicitación por Whatsapp.

La escribía mi hermano Jesús y lo hacía antes de que lo recogiera la ambulancia con destino al hospital. Ni el resto de mis hermanos ni yo sabíamos nada de esto, sino que nos enteramos a lo largo del día.

A fecha de hoy, y desde el 2 de abril, está ingresado en la UCI, intubado y sedado. El día 16 de abril llamaron a mis sobrinos con el fin de que se despidieran de él tras sufrir dos trombos pulmonares, sin embargo lo superó y continúa luchando, algo que su mujer, mi cuñada Feli, no ha logrado.

Mi cuñada Feli fue ingresada el 27 de marzo y fallecía el 23 de abril. Imaginad el dolor y la tristeza por su pérdida, pero mi mayor dolor ha sido no poder abrazar a mis sobrinos (deja 3 hijos y 7 nietos), no contar con la oportunidad de ofrecer mis hombros para que echaran sobre ellos sus lágrimas, su pena, su dolor, etc.

Mientras tanto, seguimos esperando día a día la llamada de los médicos que atienden a mi hermano para que nos informen de su evolución.

En medio de todo esto, no dejo de dar gracias a Dios, gracias por tener salud, gracias por tener un hogar en el que pasar el confinamiento y, ojo, que digo HOGAR, sí con mayúsculas porque no solo tengo una casa (una casa es un lugar en el que estar) sino que además tengo alguien a quién amar, a una familia; y tener hogar y familia es tener una bendición.

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Solos no llevaríamos igual esta situación, pero nos acompaña el Padre y nos mima la Madre, en lo bueno y en lo malo. Gracias por tener amigos, gracias por pertenecer a la Iglesia, y dentro de ella, a San Dámaso en todo su ámbito.

Eso sí, hay… ¡ganitas de veros! Un abrazo,

Toñi Alfonso
Servicio de Reprografía de la UESD