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Con motivo del sesenta aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, el Papa León XIV ha iniciado un nuevo ciclo de catequesis centrado en la relectura de los documentos conciliares. En su intervención, el Santo Padre exhortó a la Iglesia a volver al Concilio no desde interpretaciones parciales o ideológicas, sino acudiendo directamente a sus textos, que siguen siendo una referencia viva para el camino eclesial en el mundo contemporáneo. Sesenta años después de su clausura, recordó el Papa, ya no vive la generación de obispos, teólogos y fieles que protagonizó aquel acontecimiento, lo que entraña el riesgo de conocer el Vaticano II solo por referencias indirectas. Frente a esta tentación, León XIV invitó a redescubrir la belleza y la importancia de un Concilio que san Juan Pablo II definió como una gran gracia para la Iglesia del siglo XX y que, como recordaba Benedicto XVI, no ha perdido actualidad con el paso del tiempo, sino que se revela hoy especialmente pertinente ante los desafíos de una sociedad globalizada. El Vaticano II, afirmó el Papa, sigue siendo la estrella polar del camino de la Iglesia.

En este mismo contexto, el Pontífice evocó el impulso espiritual y pastoral del Concilio, que redescubrió el rostro de Dios como Padre, presentó a la Iglesia como misterio de comunión y sacramento de unidad, e impulsó una reforma litúrgica centrada en la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios. Desde este horizonte, el Vaticano II abrió una nueva relación con el mundo contemporáneo, marcada por el diálogo, la corresponsabilidad y la atención a los signos de los tiempos, animando a la Iglesia a salir al encuentro de la humanidad con un anuncio renovado del Evangelio.

En plena sintonía con esta llamada del Santo Padre, la Universidad Eclesiástica San Dámaso está publicando en sus redes sociales la primera serie de vídeos dedicada al Concilio Vaticano II, titulada Acercarse al Vaticano II, elaborada íntegramente por el profesor Gabriel Richi. Esta serie inaugura un proyecto más amplio de divulgación del legado conciliar que tendrá continuidad en el futuro mediante nuevas series preparadas por otros profesores de la Universidad, dedicadas a ámbitos específicos del Vaticano II, como la liturgia. La propuesta de Gabriel Richi se sitúa explícitamente en el marco del sesenta aniversario de la clausura del Concilio, que tuvo lugar el 8 de diciembre de 1965, y ofrece un recorrido amplio y progresivo que permite comprender el Vaticano II tanto en su contexto histórico como en la profundidad de su enseñanza teológica.

A lo largo de los vídeos es el propio profesor Richi quien guía al espectador, ofreciendo claves de lectura y explicaciones que buscan responder a una pregunta central: si hoy conocemos realmente el Concilio. Para ello, comienza recordando el significado del aniversario y recupera una imagen decisiva ofrecida por san Pablo VI, quien afirmó que la antigua historia del Buen Samaritano fue el paradigma de la espiritualidad conciliar. Desde esta perspectiva, Richi plantea las grandes cuestiones que atraviesan toda la serie: qué ha significado el Vaticano II para la vida de la Iglesia, cómo surgió, qué camino emprendió y cuál es su enseñanza.

En este recorrido, el profesor se detiene en el anuncio del Concilio por parte de san Juan XXIII, el 25 de enero de 1959, subrayando que el Vaticano II no nació como respuesta a una crisis doctrinal, sino como fruto de un impulso misionero. El término aggiornamento expresa, según explica Richi, esta voluntad de “puesta al día” con una clara finalidad misionera: salir al encuentro del mundo contemporáneo y discernir qué reformas de la vida eclesial exigía esta salida. A continuación, desarrolla con detalle la fase preparatoria del Concilio, destacando la amplitud de la consulta realizada a obispos, congregaciones romanas, superiores religiosos y universidades de todo el mundo, así como la elevada participación y la diversidad de propuestas recibidas. En sus explicaciones pone de relieve la magnitud del trabajo llevado a cabo por las comisiones preparatorias, la Comisión Central y, de modo particular, el papel novedoso del Secretariado para la Unidad de los Cristianos, que anticipaba ya una de las grandes líneas del Vaticano II.

Otro de los aspectos que Richi subraya es el de los protagonistas del Concilio. En sus vídeos recuerda el carácter universal y el número sin precedentes de los padres conciliares, el servicio prestado por los peritos teológicos, siempre al servicio de los obispos, así como la importancia de la presencia de observadores no católicos y la incorporación de auditores y auditoras laicas, elementos que ponen de relieve la amplitud y la novedad del acontecimiento conciliar. Este marco humano permite comprender mejor el desarrollo del Vaticano II a lo largo de sus cuatro periodos, celebrados entre 1962 y 1965, que Richi recorre señalando los principales documentos aprobados y los gestos que expresan la apertura de la Iglesia al mundo contemporáneo. La clausura del Concilio, el 8 de diciembre de 1965, es interpretada de nuevo, en sus palabras, a la luz de la imagen del Buen Samaritano, como expresión del deseo de la Iglesia de salir al encuentro del mundo para anunciar el Evangelio.

Desde esta perspectiva histórica y espiritual, la serie se adentra en los frutos del Concilio. Siguiendo a san Juan Pablo II, Gabriel Richi recuerda que el Vaticano II debe ser reconocido como un don del Espíritu Santo, fundamental para comprender la historia reciente de la Iglesia y para verificar la presencia permanente de Cristo resucitado junto a su Esposa. Este don se concreta en los dieciséis documentos conciliares, que el profesor presenta de manera ordenada, proponiendo una clave de lectura que articula la enseñanza del Concilio en torno a la Iglesia bajo la Palabra de Dios, celebrando los misterios de Cristo para la salvación del mundo.

Para acceder de forma unitaria a esta riqueza, Richi propone una clave teológica fundamental: el cristocentrismo trinitario. Desde esta perspectiva, explica, es posible comprender el conjunto del legado conciliar como un movimiento que parte de la revelación del misterio de Dios y se abre al mundo, teniendo en Jesucristo el centro absoluto de referencia y el punto de convergencia entre la revelación y la vocación del hombre. Esta clave se despliega de manera especial en la lectura detenida de la constitución dogmática Lumen gentium, a la que el profesor dedica buena parte de la serie, acompañando al espectador en un recorrido capítulo a capítulo por uno de los textos más significativos del Vaticano II.

En sus explicaciones, Richi presenta a la Iglesia como sacramento universal de salvación y como Pueblo de Dios que peregrina en la historia, caracterizado por la común dignidad de los fieles y por su vocación misionera. Se detiene asimismo en la constitución jerárquica de la Iglesia, subrayando la sacramentalidad del episcopado y la colegialidad episcopal, así como el carácter de servicio del ministerio pastoral. De modo particular, destaca la novedad del capítulo dedicado a los fieles laicos, presentados como testigos de Cristo en el mundo, llamados a vivir su condición cristiana en la entraña de la historia.

El recorrido continúa con la enseñanza conciliar sobre la vocación universal a la santidad, entendida como don de Dios y llamada dirigida a todos los fieles, cada uno según su estado de vida, y se amplía con la reflexión sobre la vida consagrada, descrita como signo profético que recuerda al Pueblo de Dios su destino último. A ello se une la dimensión escatológica de la Iglesia peregrina, que vive en comunión con los fieles difuntos y camina hacia la plenitud definitiva sostenida por la victoria de Cristo resucitado. La serie culmina con la contemplación de la Virgen María en el misterio de Cristo y de la Iglesia, presentada por el Concilio —como explica Richi— como tipo y modelo de la Iglesia, discípula ejemplar del Señor y signo de esperanza y consuelo para el Pueblo cristiano.

Con esta primera serie de vídeos, elaborada por Gabriel Richi, la Universidad Eclesiástica San Dámaso inicia un proyecto de divulgación del Concilio Vaticano II que continuará con nuevas series a cargo de otros profesores, dedicadas a ámbitos concretos del legado conciliar. De este modo, San Dámaso quiere contribuir de forma activa a la invitación del Papa León XIV a volver al Vaticano II desde sus textos, ayudando a conocer agradecidamente quién es la Iglesia y cuál es su misión en el mundo actual.

Imagen: Lothar Wolleh (1930–1979), Wikimedia Commons. Licencia Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 (CC BY-SA 3.0).