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El Departamento de Sagrada Escritura de la UESD continúa impulsando una investigación que une el rigor histórico con la lectura crítica de las fuentes. En este contexto, su equipo lleva tres años trabajando en una línea dedicada a precisar la cronología de Jesús. Como resume Agustín Giménez, director del Departamento, se trata de “estudiar la cronología de Jesús a partir de las fuentes” para contrastar con mayor exactitud los datos sobre el nacimiento y la muerte de Cristo.

El trabajo se ha centrado especialmente en el análisis de Flavio Josefo, junto con otras fuentes romanas decisivas para reconstruir el marco histórico del siglo I. El objetivo ha sido revisar críticamente los testimonios antiguos y aclarar qué fechas resultan más verosímiles. En este proceso, el equipo ha identificado problemas en una datación muy extendida: la muerte de Herodes el Grande en el año 4 a. C. “Es muy dudable la creencia común de que Herodes murió el cuatro antes de Cristo”, afirma Giménez, señalando que esa cronología “presenta cierta confusión” cuando se contrasta con los textos disponibles.

A partir del estudio conjunto de estas fuentes, la investigación abre la posibilidad de una fecha posterior para la muerte de Herodes, lo que desplazaría el marco habitual del nacimiento de Jesús. En palabras del director del Departamento, “es probable que Herodes haya muerto más tarde y que Jesús haya nacido en el invierno del año uno antes o después de Cristo”. En estos momentos, el equipo trabaja en la publicación académica de los resultados, con el deseo de que esta aportación contribuya de manera sólida al debate histórico actual.

Junto a esta línea de investigación, el Departamento ha puesto en marcha este curso un nuevo seminario de estudio sobre una obra clave en la investigación internacional: Jesús y los testigos oculares, de Richard Bauckham. Giménez destaca el valor del libro y del planteamiento que lo sostiene: es “un libro interesantísimo donde lo más sorprendente es el sentido común que aplica el autor”, al mostrar que los Evangelios se comprenden mejor si se leen como memoria transmitida por quienes conocieron personalmente a Jesús.

La tesis de Bauckham subraya que los relatos del Nuevo Testamento proceden de testigos oculares —presentes en la vida y en la resurrección de Cristo— que permanecieron como garantes vivos en la Iglesia primitiva. En esa línea, Giménez explica que el autor “muestra que eso es insostenible desde cualquier punto racional” cuando se pretende reducir la formación de los Evangelios a tradiciones anónimas. “Los mismos nombres propios que aparecen en los Evangelios remiten siempre o casi siempre a personajes que son los que han contado esos testimonios”, subraya, destacando la fuerza histórica de esa continuidad testimonial.

El seminario, que ya ha celebrado sus primeras sesiones, dedicará todo el año académico a profundizar en la obra, tanto por su aportación metodológica como por su capacidad de iluminar con claridad la transmisión de la memoria cristiana. “Apenas hemos empezado… pero dedicaremos todo este año a profundizar en este interesante libro”, concluye el director del Departamento.

Con estas iniciativas, el Departamento de Sagrada Escritura reafirma su compromiso con una investigación que estudia el texto bíblico en su contexto real, histórico y eclesial, dando voz a los primeros testigos de la fe. La Universidad San Dámaso continúa así ofreciendo un espacio académico serio, abierto al diálogo con la historia y orientado al servicio intelectual de la Iglesia.