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Viernes, 7 de noviembre de 2025

La Facultad de Filosofía de la UESD celebró un nuevo encuentro dentro de su ciclo de actividades académicas, dedicado esta vez a la cuestión “Identidad genética y estatuto del embrión humano”. La sesión contó con la participación del profesor Nicolás Guillermo Jouve de la Barreda, catedrático emérito de Genética de la Universidad de Alcalá y miembro destacado del mundo científico, quien ofreció una reflexión rigurosa sobre los fundamentos biológicos de la identidad personal y su relevancia para la ética y la antropología.

El profesor Jouve subrayó “la increíble individualidad e irrepetibilidad de cada persona desde el punto de vista genético”, poniendo de relieve la complejidad del proceso de la doble meiosis, por el cual se generan los gametos. Este proceso, explicó, “posibilita una variación casi infinita por combinación de genes, de modo que, salvo en el caso de los gemelos idénticos, cada ser humano es, desde el inicio, una forma única e irrepetible”.

Desde una perspectiva estrictamente científica, Jouve destacó que “desde el momento de la fusión de los núcleos —cuando ya hay concepción— hasta la muerte, existe un único organismo viviente sin interrupción: una misma vida biológicamente continua, un mismo organismo que se desarrolla y cambia de ambiente”.

El profesor también abordó algunos malentendidos habituales sobre el desarrollo embrionario. “A veces se ha utilizado el intercambio de nutrientes con la placenta materna como argumento para afirmar que la individualidad del embrión no está todavía establecida, pues se fijarían entonces los rasgos del epigenoma”, señaló. Sin embargo, precisó que “esto en ningún caso es así: el ambiente materno no cambia la identidad genética del nuevo ser; simplemente modula la expresión de algunos genes, pero esos genes son los mismos desde el inicio”.

De este modo, la genética aporta datos sólidos en favor de la unidad del viviente y de su identidad personal e irrepetible, una constatación que, como recordó Jouve, “se ofrece a una posterior reflexión filosófica y teológica, pero no depende de ella”.

En este sentido, el conferenciante evocó una idea frecuentemente repetida por Benedicto XVI: “El que será persona es ya persona”, una afirmación que encuentra respaldo en los datos de la ciencia contemporánea.

El decano de la Facultad de Filosofía, José Antúnez, subrayó al término del encuentro que “reconocer la importancia de la verdad de la ciencia es fundamental en estos temas, donde se juega la comprensión misma de la persona humana”.

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