Con motivo de la visita apostólica del papa León XIV a España, Gabriel Richi, profesor en la Facultad de Teología de la UESD, ha publicado en ABC un artículo titulado El viaje del Papa a España, en el que ofrece una lectura teológica y pastoral del significado de este acontecimiento eclesial.
El texto parte de una pregunta fundamental: qué cabía esperar de la visita del Papa. Richi señala que esa cuestión no se limita al viaje apostólico, sino que remite a una pregunta más profunda sobre el ser humano en el contexto actual. En un tiempo marcado por el debilitamiento de los grandes relatos modernos y por los desafíos abiertos por la inteligencia artificial, el autor recuerda que vuelve a plantearse con fuerza la pregunta por “quién y qué es el hombre”.
Desde esa perspectiva, Richi interpreta las etapas de la visita —Madrid, Barcelona y Canarias— como expresión de una Iglesia que desea afrontar la pregunta por el hombre “a la luz de la fe en Jesucristo resucitado”. El Papa, según subraya el artículo, se hizo cercano a diversas realidades sociales y eclesiales: la pobreza, la marginación, los jóvenes, la sociedad civil, las instituciones públicas, el mundo penitenciario y el drama de la migración.
Uno de los momentos centrales de la visita fue, para el autor, la celebración de la Eucaristía y la procesión del Corpus Christi en la plaza de Cibeles, en Madrid. Richi destaca su valor singular por tratarse de la única Eucaristía dominical presidida por el Papa durante su estancia en España, y por reunir a “centenares de millares de peregrinos procedentes de toda España y de países vecinos”.
La celebración del Corpus aparece en el artículo como una síntesis del mensaje del viaje. Por un lado, porque tuvo lugar en el corazón de Madrid, “capital de España y, en cierto modo, cifra de la sociedad española”. Por otro, porque permitió anunciar que Jesucristo no abandona al hombre, sino que permanece realmente presente en la Eucaristía.
En este sentido, Richi resume el significado eclesial de la Eucaristía con tres palabras: presencia, unidad y caridad. “La Eucaristía, de la que cotidianamente brota la Iglesia, es presencia, unidad y caridad para nuestros hermanos los hombres”, afirma. De este modo, el lema de la visita, “alzar la mirada”, no queda reducido a una invitación genérica, sino que orienta la mirada hacia Cristo presente en la Iglesia.
El artículo concluye subrayando que el Papa vino a confirmar a los creyentes en la fe y, precisamente por ello, a impulsarlos a la misión. Richi recuerda las palabras de los Hechos de los Apóstoles: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda”. Para el autor, esta llamada se traduce hoy en una invitación a compartir con todos “la vida nueva del Resucitado”.