El profesor Jaime López Peñalba publicó en El Debate un artículo sobre la película Los domingos, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa. En su reflexión, el profesor combina una valoración artística muy elogiosa con una lectura cultural y teológica del fenómeno que la cinta ha suscitado. Desde el inicio, no oculta su admiración: pese a su habitual prudencia ante éxitos rápidos, afirma que la directora “ha hecho una obra maestra”, sumándose “al coro de aplausos” por una película que considera extraordinaria tanto en forma como en fondo.
López Peñalba subraya, ante todo, la profundidad espiritual con la que el filme se atreve a narrar una experiencia religiosa. Le impresiona especialmente la valentía de representar en pantalla la vivencia mística de una joven en oración, algo que —dice— rara vez se ha mostrado con verdad: la escena de la plegaria aparece retratada con “una finura y una verdad extraordinarias”, hasta el punto de que “quien lo probó lo sabe”. Esa autenticidad, añade, no elimina la condición frágil y cotidiana de los personajes, sino que la ilumina: Los domingos es “bellísimo en su humanidad”, con figuras cercanas y reconocibles, atravesadas por límites reales. En esta normalidad herida, sostiene, “Dios se hace presente, llama a la puerta, y cada uno responde como puede y como sabe”.
La publicación destaca también la recepción pública de la película. El profesor observa que el mundo cultural ha reaccionado con asombro, no solo por la calidad cinematográfica, sino por el interrogante que abre sobre Dios y su posible acción en la vida diaria. Según explica, las respuestas han sido polarizadas: algunos interpretan el filme como síntoma de pluralismo laico; otros, con temor, hablan de una nueva irrupción del catolicismo; y no faltan quienes celebran un presunto “giro católico”. Sin embargo, López Peñalba introduce aquí su matiz principal. Aunque confiesa que “ojalá volviera el Evangelio a nuestra tierra”, duda de que eso sea exactamente lo que está ocurriendo en el trasfondo cultural que la película revela.
A su juicio, el fenómeno apunta más bien a un proceso que lleva años gestándose: la separación entre religión y espiritualidad. Lo que emerge, escribe, no es tanto un retorno claro de la fe cristiana cuanto “una nueva espiritualidad, abstracta, desdibujada e individualista”, acomodada a la lógica del consumo contemporáneo. La describe como una búsqueda real de trascendencia, pero vivida “sin dioses, sin dogmas y sin iglesias”, un modo de “creer sin pertenecer” que acepta lo espiritual siempre que no implique vínculos comunitarios ni mediaciones eclesiales. En ese sentido, señala que en Los domingos lo sacramental y lo teológico aparecen muy atenuados, mientras que lo más bello es “el contacto directo de Ainara con Dios”, presentado sin aparato institucional alrededor.
Con todo, el profesor no mira este panorama solo con crítica. Reconoce que este “revival de espiritualidad” delata una insatisfacción profunda con una vida reducida a producir y consumir, una existencia sin horizonte trascendente. “Por lo menos hay una cierta búsqueda”, concede, y esa inquietud puede ser una puerta abierta. Pero también advierte que no basta con responder con “aire y trascendencia vaga”. El diálogo con la cultura, afirma, es imprescindible si va unido al anuncio explícito del Evangelio. Por eso concluye con una llamada pastoral y misionera: es urgente que los cristianos puedan proponer a este deseo de espiritualidad “un nombre y unos apellidos: Jesucristo, presente en la vida de la Iglesia”.
El artículo de Jaime López Peñalba se suma así al debate cultural y religioso que la película ha suscitado, ofreciendo una lectura que une cine, experiencia humana y discernimiento sobre la espiritualidad contemporánea.
Aquí el enlace al artículo:
https://www.eldebate.com/religion/20251121/nueva-espiritualidad-dogmas-iglesias-rostro_356647.html