Javier Prades, profesor de la Facultad de Teología de la UESD y miembro de la Comisión Teológica Internacional, ha participado en la Universidad Católica de Valencia en la presentación del documento Quo vadis, humanitas? Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad.
El acto, celebrado en la Sede Trinitarios de la Universidad Católica de Valencia, estuvo presidido por el arzobispo de Valencia y Gran Canciller de la UCV, don Enrique Benavent Vidal, y contó también con la presencia del rector de la Universidad, dos obispos auxiliares, profesores, alumnos y público interesado. La participación de estas autoridades, junto con el diálogo posterior entre los asistentes, puso de relieve el interés académico, eclesial y cultural de una reflexión que aborda algunos de los grandes desafíos del presente.
Durante su intervención, Prades presentó las claves principales del documento, elaborado en el seno de la Comisión Teológica Internacional, de la que forma parte. La exposición se articuló en tres momentos: en primer lugar, una valoración del contexto actual; en segundo lugar, una explicación del itinerario de elaboración del texto y de su estructura básica; y, finalmente, una presentación de algunos de sus contenidos fundamentales.
El documento se sitúa ante una cuestión decisiva: cómo pensar la antropología cristiana en un tiempo marcado por la inteligencia artificial, la revolución tecnológica y las nuevas visiones culturales sobre el ser humano. En este sentido, Prades subrayó la necesidad de leer estos procesos a la luz de la Revelación, sin reducirlos a un simple problema técnico ni abordarlos únicamente desde sus consecuencias inmediatas.

Uno de los aspectos centrales de la conferencia fue la reflexión sobre el carácter ambivalente del desarrollo tecnológico actual. La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías pueden abrir posibilidades reales de progreso, pero también pueden favorecer dinámicas de retroceso o de deshumanización en ámbitos esenciales de la vida personal y social. Por eso, señaló Prades, es necesario discernir críticamente las posiciones culturales y filosóficas que hoy se presentan bajo las etiquetas de transhumanismo y posthumanismo.
La intervención insistió en que la tradición cristiana no rechaza la aspiración humana a ir más allá de sí misma, pero recuerda que esa plenitud no puede entenderse como producto exclusivo de las propias fuerzas. La vocación del ser humano está llamada a realizarse como don recibido, en apertura a Dios y en relación con los demás.
Prades explicó también que la inteligencia artificial no debe considerarse únicamente como un recurso o un instrumento. Cada vez más, afirmó, se está convirtiendo en un entorno vital que afecta a la relación del ser humano con el mundo, con los otros, consigo mismo y también con Dios. Por ello, el debate sobre la tecnología no puede limitarse a su eficacia o a sus límites, sino que debe preguntarse por el tipo de humanidad que contribuye a configurar.
En este contexto, el profesor de la UESD señaló otros factores culturales que condicionan el impacto de la revolución tecnológica. Entre ellos, destacó el debilitamiento de la memoria personal y colectiva, o su sustitución por lecturas ideológicas que empobrecen la identidad y reducen la capacidad de mantener una actitud libre y crítica ante el progreso técnico.

La conferencia abordó asimismo el fenómeno de la urbanización global y de las grandes megalópolis, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad, como uno de los escenarios que pueden favorecer formas de vida más despersonalizadas y frágiles. Frente a ello, el documento invita a recuperar una comprensión integral de la persona, de su dimensión relacional y de su carácter misterioso, en continuidad con la enseñanza de la constitución pastoral Gaudium et spes.
Uno de los ejes de la presentación fue la necesidad de que cualquier propuesta de desarrollo humano y tecnológico tenga presentes a los más vulnerables. No se trata solo de reflexionar sobre los límites de la tecnología, sino de ofrecer una descripción positiva de la persona y de su vocación. En este sentido, Prades destacó la importancia de custodiar una comprensión del ser humano abierta a la intersubjetividad, a la trascendencia y a una verdadera vocación humana integral.
La presentación de Quo vadis, humanitas? permitió así abrir un espacio de reflexión sobre algunos de los grandes interrogantes de nuestro tiempo: qué significa ser persona, cómo se configura hoy la libertad, qué tipo de progreso queremos promover y de qué modo la fe cristiana puede ofrecer una palabra significativa ante los nuevos escenarios de la humanidad.
Con su intervención en la Universidad Católica de Valencia, Javier Prades contribuyó a acercar al ámbito universitario una reflexión teológica de gran actualidad, llamada a dialogar con los retos culturales, científicos y sociales que plantea el futuro próximo.