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29 de septiembre de 2026

El profesor de la Facultad de Teología de la UESD pronunció la lección magistral en la inauguración del curso académico 2026-2027 del Seminario Mayor de la diócesis de Orihuela-Alicante

El pasado 29 de septiembre, el profesor de la Facultad de Teología de la UESD, Javier María Prades López, pronunció la lección magistral con motivo del acto de inauguración del curso académico 2026-2027 del Seminario Mayor de la diócesis de Orihuela-Alicante. Bajo el título «Custodiar la experiencia humana en el tiempo de la revolución digital», su intervención estuvo centrada en algunos de los principales desafíos que plantea la transformación tecnológica contemporánea y, de manera particular, el desarrollo creciente de la inteligencia artificial.

La reflexión partió de dos documentos recientes que ofrecen elementos relevantes para el discernimiento de estos cambios desde la perspectiva de la antropología cristiana: la carta encíclica Magnifica Humanitas, del papa León XIV, y el documento Quo vadis, humanitas? Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad, elaborado por la Comisión Teológica Internacional.

Una reflexión sobre la persona humana en la era de la inteligencia artificial

Magnifica Humanitas, primera encíclica de León XIV, fue firmada el 15 de mayo de 2026 y está dedicada a «la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial». El documento aborda los desafíos que la transformación tecnológica plantea para la dignidad de la persona, el bien común y las relaciones humanas, invitando a discernir el desarrollo tecnológico desde una comprensión adecuada de lo que significa ser humano.

Por su parte, Quo vadis, humanitas?, publicado por la Comisión Teológica Internacional en marzo de 2026, lleva por subtítulo Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad. El documento se sitúa en el contexto de la conmemoración del 60.º aniversario de la Constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II y reflexiona sobre la antropología cristiana ante los desafíos culturales contemporáneos, entre ellos la aceleración tecnológica, la inteligencia artificial y las distintas propuestas vinculadas al transhumanismo y al posthumanismo.

En la elaboración de este documento tuvo además una participación destacada el profesor Javier María Prades, que presidió la subcomisión especial encargada de desarrollar el estudio sobre la antropología cristiana ante los desafíos culturales contemporáneos. Los trabajos se desarrollaron entre 2022 y 2025, y el texto fue aprobado por unanimidad por la Comisión Teológica Internacional en su sesión plenaria de 2025, antes de recibir la autorización para su publicación en febrero de 2026.

A partir de estos dos documentos, el profesor Prades presentó algunas claves para comprender el contexto actual, marcado por la revolución digital y, de modo particular, por el impacto creciente de la inteligencia artificial en numerosos ámbitos de la vida social contemporánea. Asimismo, analizó los diversos enfoques éticos, epistemológicos y ontológicos desde los que puede abordarse este fenómeno, que afecta no solo a determinados ámbitos profesionales o tecnológicos, sino también a la manera en que las personas comprenden el conocimiento, la libertad, las relaciones y la propia experiencia humana.

La pregunta por lo humano

En este contexto, destacó especialmente la insistencia con la que el papa León XIV invita a volver a plantearse, en este nuevo contexto histórico, la pregunta fundamental: ¿qué significa ser humano? No se trata, por tanto, de conformarse con respuestas elaboradas en épocas anteriores, sino de afrontar las nuevas circunstancias históricas como una ocasión para profundizar en aquellas dimensiones que constituyen la experiencia humana común.

Nos encontramos, afirmó el profesor Prades, ante un verdadero kairós, una oportunidad privilegiada para profundizar en la comprensión de lo propiamente humano: el ejercicio de la inteligencia, la libertad de la voluntad y todas aquellas dimensiones que configuran la experiencia humana. La aceleración tecnológica plantea así la necesidad de volver sobre cuestiones fundamentales que acompañan desde siempre a la reflexión filosófica y teológica, pero que adquieren una renovada actualidad ante las posibilidades abiertas por la inteligencia artificial.

Se trata, por tanto, de iluminar la situación contemporánea a partir de algunos rasgos esenciales del ser humano que hoy adquieren una especial relevancia. Entre ellos, destacó la comprensión de la vida como vocación, es decir, como una llamada que es al mismo tiempo don y tarea; la necesidad de considerar a la persona en la unidad inseparable de sus dimensiones corporal y espiritual, evitando reduccionismos unilaterales; la importancia de la dimensión intersubjetiva, que articula la relación entre el individuo, la sociedad y el conjunto de la humanidad; y el reconocimiento del carácter trascendente de la persona, que descubre en su relación con Dios el fundamento último de su dignidad inalienable.

Estas dimensiones permiten abordar la transformación tecnológica sin reducir la cuestión a sus aspectos técnicos o a sus consecuencias inmediatas. La reflexión sobre la inteligencia artificial remite, en último término, a una cuestión antropológica: qué es la persona, cómo se desarrolla su libertad, de qué modo conoce y se relaciona con los demás y cuál es el fundamento de su dignidad.

La tarea educativa de la Iglesia

A partir de estas consideraciones, el profesor Prades subrayó la importancia decisiva de la tarea educativa de la Iglesia. En un contexto de profundas transformaciones culturales y tecnológicas, la formación de la persona constituye una dimensión fundamental para afrontar adecuadamente los nuevos escenarios.

Solo una sólida formación humana y cristiana permitirá que el uso de las tecnologías, incluso de aquellas tan poderosas y envolventes como las que hoy están transformando nuestra sociedad, contribuya verdaderamente al crecimiento de las personas y de los pueblos, en lugar de sustituir o empobrecer la experiencia humana.

La reflexión ofrecida por el profesor de la Facultad de Teología de la UESD se sitúa así en continuidad con una cuestión central tanto de Magnifica Humanitas como de Quo vadis, humanitas?: la necesidad de custodiar aquello que hace posible una experiencia verdaderamente humana en un momento de profundas transformaciones tecnológicas. En este sentido, la cuestión no consiste únicamente en preguntarse qué puede hacer la tecnología, sino también en discernir cómo puede ponerse al servicio de la persona y de su desarrollo integral.