El profesor de la Facultad de Teología de la UESD, José Manuel Horcajo, ha publicado en La Razón un artículo en el que presenta la visita de León XIV a España como un acontecimiento de profunda carga pastoral, social y eclesial. Bajo el título “Nos visita un profeta de las naciones y un pastor de migrantes”, Horcajo interpreta el viaje del Papa como una llamada a leer los desafíos actuales desde la Doctrina Social de la Iglesia, la caridad cristiana y la atención preferente a los migrantes y a los más vulnerables.
El autor parte de una comparación histórica significativa. Así como León XIII respondió con la encíclica Rerum novarum a las nuevas realidades sociales surgidas en el siglo XIX, León XIV estaría llamado ahora a recoger ese testigo en un nuevo “cambio de época”. En un mundo marcado por conflictos, desigualdades, desplazamientos humanos y heridas sociales, Horcajo subraya que el Papa viene a ofrecer “una palabra de esperanza”.
Uno de los ejes centrales del artículo es la Doctrina Social de la Iglesia. Horcajo recuerda que la reflexión cristiana sobre la justicia social hunde sus raíces en una larga tradición que va desde los Padres de la Iglesia hasta León XIII, pasando por figuras como Luigi Taparelli d’Azeglio o el obispo alemán Wilhelm Emmanuel von Ketteler. Desde entonces, señala, la Iglesia ha ido configurando un amplio magisterio social sobre cuestiones políticas, económicas, ecológicas y culturales.
En este marco, el profesor de la UESD destaca que la respuesta cristiana a los problemas sociales no nace únicamente de análisis técnicos o programas políticos, sino de la caridad. “La caridad no es cosa solo de sentimientos”, afirma Horcajo, insistiendo en que la caridad social, política y económica brota del amor de Dios y se orienta al bien común, a la paz de los pueblos y a la dignidad de cada persona.
El artículo dedica una atención especial al fenómeno migratorio, que Horcajo califica como una de las grandes “piedras angulares” de la globalización. En un mundo hiperconectado, pero paradójicamente cada vez más incomunicado, la migración se presenta como una herida abierta que interpela a las sociedades occidentales. Los migrantes, escribe el autor, no son cifras ni problemas abstractos, sino “rostros con historias y vínculos” que cruzan fronteras, vallas y mares en busca de una vida mejor.
Desde esta perspectiva, Horcajo interpreta los gestos previstos en la visita de León XIV a España como una auténtica catequesis pública sobre la caridad. Destaca especialmente las etapas de Madrid, Barcelona y Canarias. En Madrid, por la visita a CEDIA 24 horas, recurso de Cáritas que acompaña a personas en situación de vulnerabilidad; en Barcelona, por el encuentro con los reclusos de Brians 1; y, de manera singular, en Canarias, por su relación directa con el drama de la inmigración.
Para el profesor, Canarias se convierte en un lugar especialmente simbólico: una “ruta a Europa” donde el sufrimiento de quienes logran llegar a las islas ha ocupado en los últimos meses un lugar destacado en la conciencia pública. Allí, sostiene Horcajo, “el difícil tema de la inmigración se convertirá en un faro de esperanza” para reconocer en cada migrante “un hijo de Dios que camina, en este mundo, de nuestra mano”.
El artículo insiste también en que la respuesta a las migraciones no puede reducirse a soluciones rápidas ni a discursos simplistas. Horcajo recuerda que el Papa invita a afrontar estos dramas con tiempo, diálogo, estudio sincero y responsabilidad compartida. “Todos somos responsables de estas tragedias humanas”, afirma, así como de la acogida, incorporación y promoción de quienes llegan buscando un futuro. En esta línea, el profesor recupera una idea central del magisterio reciente: los migrantes han de ser “acogidos, protegidos, promovidos e integrados”. Pero Horcajo añade un matiz importante: no deben ser considerados únicamente receptores pasivos de ayuda, sino también protagonistas activos de la vida común. En sus palabras, están llamados a formar parte de una “sinfonía de la caridad”, marcada por la “responsabilidad compartida” y el “enriquecimiento mutuo”.
La reflexión concluye vinculando la Doctrina Social de la Iglesia con la moral familiar y con una visión integral del progreso. Para Horcajo, el verdadero desarrollo no puede medirse solo en términos económicos o sociales, sino que debe ser también humano y familiar, fundado en el amor y en la dignidad de toda vida. En ese horizonte, las parroquias aparecen como lugares concretos donde esta caridad se hace visible “a pie de calle”, sin grandes programas, pero con el cuidado cercano que construye convivencia.
Con este artículo, José Manuel Horcajo ofrece una lectura teológica y social de la visita de León XIV a España. Una visita que, según su interpretación, no puede entenderse solo como un acontecimiento institucional, sino como la presencia de un pastor que viene a recordar que los pobres, los heridos y los migrantes no están en los márgenes del Evangelio, sino en su mismo centro.