Aunque las clases de este curso académico han llegado ya a su fin y las aulas han ido quedando en silencio, durante los últimos días la emoción se ha seguido percibiendo entre los alumnos, profesores y personal de la UESD. Conversaciones en los descansos de los últimos exámenes, mensajes compartidos entre compañeros y expectativas expresadas también a través de las redes sociales han mostrado que el viaje apostólico del Papa León XIV a España está siendo vivido por muchos como un acontecimiento especialmente esperado.
Con motivo de esta visita, distintos estudiantes han querido dejar constancia de sus impresiones y deseos en una serie de breves vídeos publicados en la cuenta de Instagram de la universidad. En ellos aparecen voces distintas, procedencias distintas y sensibilidades distintas, pero un mismo sentimiento: la alegría de recibir al Sucesor de Pedro y la esperanza de que su presencia dé fruto para la Iglesia y para la sociedad.
El Santo Padre comenzó este sábado su viaje con la llegada al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas a las 10:30 horas. Desde entonces, muchos miembros de la comunidad universitaria han seguido cada una de las etapas del recorrido con interés y oración, conscientes de que una visita del Papa nunca es solo un acontecimiento institucional, sino también una ocasión para renovar la fe.
Una alumna explicaba que esperaba esta visita “con mucho entusiasmo y esperanza”, porque ve en el Papa “a un hombre muy consciente de la necesidad que tenemos los católicos de evangelizarnos más para poder luego evangelizar”. Sus palabras reflejan una intuición compartida por muchos jóvenes: que el anuncio del Evangelio comienza siempre por una experiencia renovada del encuentro personal con Cristo.
Otro estudiante destacaba especialmente el momento eclesial que supone esta visita: “Es una bendición; el sucesor de Pedro viene a confirmarnos en la fe y fomentar en nosotros la comunión, sobre todo en una sociedad tan crispada en la que vivimos y que a veces afecta también al interior de la Iglesia”. Una reflexión que conectaba con el deseo expresado por otros compañeros de vivir estos días como una llamada a recuperar la unidad y la confianza.
También apareció con fuerza la idea de la esperanza. Una estudiante resumía así lo que sentía: “Es un regalo, un aliento de esperanza… Es el gozo de que podamos recordar las raíces cristianas de nuestro país; mucha gente necesita una palabra de esperanza”. En distintos testimonios se repetía esa convicción de que el Papa llega no solo para hablar a los creyentes, sino también para ofrecer una palabra de ánimo a toda la sociedad.
Otro alumno expresaba un deseo profundamente personal: “Espero encontrarme con el sucesor de Pedro, un maestro, la persona que Cristo ha querido dejarnos para que cuide de nosotros, consolidar nuestra fe y nuestra unión a él”. En una línea semejante, una estudiante añadía que esperaba que estos días ayudasen a descubrir “que la Iglesia sigue siendo una casa abierta para todos y que el Evangelio sigue teniendo algo que decir al hombre de hoy”.
Entre los jóvenes también resonó una expectativa muy concreta respecto a los frutos espirituales del viaje. Uno de los testimonios recogidos deseaba que este encuentro fuera “con el dulce Cristo en la tierra” y que pudiera convertirse “para los jóvenes en un momento de conversión, de reavivar la fe”.
Otros estudiantes insistieron en ideas sencillas, pero muy significativas. Uno de ellos comentaba que esperaba que el viaje sirviera “para recordar que ser cristiano merece la pena y que no estamos solos viviendo la fe”. Otra alumna afirmaba que le ilusionaba especialmente ver al Papa entre los jóvenes y escuchar una palabra que animara “a vivir con más alegría y menos miedo”. También hubo quien subrayó que estos acontecimientos ayudan a salir de cierta rutina espiritual y “a volver a mirar a la Iglesia con gratitud”.
No faltó tampoco quien miró el viaje desde una perspectiva más amplia, recordando que la presencia del Papa siempre deja una huella que supera los días concretos de la visita: “Ojalá que dentro de unos meses podamos decir que algo cambió en nosotros, que rezamos más, que vivimos con más esperanza o que dimos un paso para acercarnos más al Señor”.
Desde la Universidad Eclesiástica San Dámaso, este acontecimiento se ha vivido con esa mezcla tan propia de la vida universitaria: reflexión y sencillez, entusiasmo y oración, expectativa y agradecimiento. Aunque ya hayan terminado las clases y muchos estudiantes hayan comenzado el verano o regresado a sus lugares de origen, permanece el deseo compartido de acompañar estos días con la oración y de pedir que el paso del Santo Padre por España sea fecundo.
Porque, como recordaban algunos alumnos, el Papa no llega solo para ser escuchado durante unos días, sino para ayudar a mirar de nuevo a Cristo. Y esa expectativa —discreta pero real— ha seguido latiendo también en la comunidad universitaria de la UESD.
Los testimonios completos pueden verse en la cuenta de Instagram de la universidad: @unisandamaso
