Diez seminaristas de la diócesis de Córdoba participaron en una semana de formación práctica orientada al liderazgo, el trabajo en equipo, la comunicación y la administración responsable de los bienes, en una iniciativa de la Fundación Airamana desarrollada en colaboración con la UESD
La UESD acogió, del 14 al 18 de septiembre, la primera edición del Curso de Gestión, Economía y Liderazgo para seminaristas, una iniciativa de la Fundación Airamana desarrollada en colaboración con la Universidad. Durante cinco jornadas y un total de 28 horas presenciales, diez seminaristas de Córdoba, pertenecientes a segundo y tercer curso, participaron en una formación orientada a adquirir herramientas prácticas que puedan resultarles útiles en su futuro ministerio sacerdotal.
La propuesta nace por iniciativa de Joaquín del Pino y Calvo-Sotelo, presidente y fundador de la Fundación Airamana, dentro del compromiso de la entidad con la formación y el acompañamiento de quienes se preparan para el sacerdocio. Airamana fue creada in memoriam de Ana María Calvo-Sotelo y Bustelo, cuya generosidad, sensibilidad hacia las personas necesitadas y compromiso con numerosas causas humanitarias inspiran, según explica la propia Fundación, su actividad. Su misión se centra en fomentar y desarrollar obras sociales, asistenciales, docentes y culturales, con especial atención a niños, jóvenes y personas mayores. Para desarrollar estos fines, su actividad se articula actualmente en cuatro ámbitos: niños y jóvenes, personas mayores, Iglesia católica y otras iniciativas.

Dentro del área dedicada a la Iglesia Católica, la Fundación desarrolla proyectos destinados específicamente a apoyar la formación de futuros sacerdotes. Entre ellos se encuentra su programa de becas para seminaristas, concebido no solo como una ayuda para afrontar gastos de formación y manutención, sino con el objetivo declarado de contribuir a su formación integral y a su crecimiento personal y espiritual, de manera que puedan desempeñar posteriormente un papel activo en sus comunidades. En este contexto se sitúa también el Curso de Gestión, Economía y Liderazgo. La Fundación busca identificar ámbitos en los que pueda fortalecer al clero y proporcionar herramientas para responder a los retos que plantea la sociedad actual, complementando la formación intelectual y espiritual con competencias que los sacerdotes necesitarán también en el ejercicio cotidiano de su ministerio.
La reflexión que dio origen a esta propuesta estuvo vinculada también a la experiencia del fundador, antes de crear la Fundación, en una misión en Malawi donde la responsabilidad de los novicios demanda tener conocimientos de gestión y toma de decisiones. A partir de ahí surgió la pregunta sobre qué herramientas concretas podían ofrecerse a quienes se preparan para el sacerdocio para afrontar situaciones que, aunque forman parte de la vida cotidiana de una parroquia o de una comunidad, no siempre ocupan un lugar central en otros ámbitos de su formación.

Liderar, escuchar y trabajar en equipo
El curso parte de una idea sencilla: el sacerdote desarrolla su ministerio acompañado de otras personas y dentro de comunidades que comparten una misión. Por ello, además de la formación académica y espiritual, resulta útil adquirir capacidades relacionadas con la gestión de equipos, la comunicación, el liderazgo y la capacidad de dar y recibir feedback.
El programa abordó cuestiones como la mentalidad positiva, el coraje ante la adversidad, las virtudes y valores, la humildad frente al ego, los modelos mentales, la comunicación, los distintos estilos de liderazgo o las dificultades que pueden surgir dentro de un equipo. Una parte específica de la formación estuvo dedicada también a la escucha, la asertividad y a cómo realizar y recibir observaciones de manera constructiva.
La propuesta pretende que los futuros sacerdotes sean conscientes de que su tarea no se desarrolla de manera aislada. Una parroquia, en este sentido, no es únicamente un conjunto de personas, sino una comunidad llamada a trabajar en torno a una misión compartida. De ahí la importancia de aprender a acompañar también las relaciones humanas que surgen en cualquier grupo: saber motivar, afrontar los desacuerdos, comunicar una corrección sin desanimar a quien la recibe o favorecer que distintas personas puedan aportar sus capacidades al servicio de un mismo objetivo.
El dosier del curso resume esta formación en tres grandes dimensiones: ser ejemplo, crear cultura de equipo y generar una cultura de feedback, a las que se añadió un bloque específico sobre economía y empresa.

La economía, también presente en el futuro ministerio
Otro de los ejes de la formación fue la economía y la gestión de los bienes. La propuesta parte de la constatación de que la vida de una comunidad cristiana se desarrolla en una realidad que no tiene únicamente una dimensión espiritual, sino también material.
Comprender cómo funciona la economía, conocer algunos principios básicos de administración y asumir la responsabilidad que supone gestionar adecuadamente unos recursos forman parte también de las competencias que un sacerdote puede necesitar a lo largo de su ministerio, especialmente cuando asume responsabilidades parroquiales o institucionales.
La formación en este ámbito estuvo incluida en un programa más amplio que combinó contenidos teóricos con ejercicios, casos y dinámicas en grupos reducidos, buscando que los conocimientos pudieran trasladarse a situaciones reales. Las sesiones principales sobre liderazgo, trabajo en equipo y comunicación fueron impartidas por Borja Milans del Bosch, formador y coach ejecutivo especializado en liderazgo humanista, mientras que Daniel Lacalle participó en el bloque dedicado a economía y empresa.

Una formación valorada por su utilidad práctica
La evaluación realizada al finalizar el curso refleja una acogida muy positiva por parte de los diez seminaristas participantes. Todos consideraron que los contenidos serían útiles y aplicables a su futura labor sacerdotal y valoraron favorablemente el equilibrio entre la teoría y la práctica. La recomendación del curso a otros seminaristas fue igualmente muy elevada.
En las respuestas abiertas, los alumnos destacaron especialmente los contenidos relacionados con el liderazgo, el trabajo en equipo, la comunicación y el feedback, así como el carácter práctico de las sesiones. También valoraron las dinámicas que les permitieron conocerse mejor, reflexionar sobre sus propias capacidades y aprender herramientas que consideran aplicables a su futuro ministerio.
Entre los aspectos señalados como especialmente útiles aparecen también el conocimiento personal, la humildad frente al ego, la vulnerabilidad y la capacidad de comprender mejor a los demás. Varias respuestas subrayaron, además, la importancia de aprender a construir una verdadera cultura de equipo. La buena acogida de esta primera edición refuerza el planteamiento con el que nació la iniciativa: ofrecer a los seminaristas herramientas complementarias que puedan ayudarles a afrontar con mayor preparación algunas de las responsabilidades humanas, organizativas y económicas que encontrarán en el ejercicio del ministerio sacerdotal.
La Fundación Airamana ha diseñado también una modalidad destinada a sacerdotes, con contenidos semejantes pero adaptados a quienes se encuentran ya ejerciendo el ministerio. De este modo, la propuesta busca acompañar tanto las etapas de preparación como la formación posterior, ofreciendo recursos para responder a situaciones concretas de la vida pastoral y comunitaria.