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El 20 de noviembre se celebró en la UESD la segunda sesión del seminario «Cristianismo y cambio de época», bajo el lema general del curso 2025-2026, «Europa ante lo nuevo». La sesión contó con la intervención de Alberto Núñez SJ, profesor de ESADE, que pronunció la conferencia titulada «Inteligencia artificial, revolución tecnológica y desafíos éticos».

La ponencia se inscribe en el itinerario de reflexión que la UESD ha puesto en marcha para pensar, desde la fe cristiana, los retos culturales, sociales y tecnológicos que afronta Europa en la actualidad. El seminario quiere ofrecer un marco estable de diálogo entre el cristianismo y los desafíos de la sociedad contemporánea, contribuyendo a la construcción de una cultura capaz de afrontar «lo nuevo» desde la esperanza y la inteligencia.

Promesas y riesgos de una revolución tecnológica

En la primera parte de su intervención, Núñez trazó un mapa del momento actual de la inteligencia artificial (IA), distinguiendo entre el mito y la realidad de esta tecnología. Más que una «nueva mente», señaló, los sistemas actuales son «un sofisticado espejo de nuestra civilización», construido a partir de datos humanos y de potentes modelos estadísticos.

El ponente subrayó el enorme potencial de la IA para ampliar las capacidades humanas —en ámbitos como la salud, la educación o la economía—, pero también su fragilidad y sus límites: la opacidad de los modelos, las alucinaciones, los problemas de alineación con fines humanos, la concentración de poder en pocas empresas y el impacto energético y medioambiental del desarrollo tecnológico. Asimismo, analizó el desigual mapa regulatorio entre la Unión Europea, Estados Unidos y China, y la tensión entre la urgencia de regular y la presión económica y geoestratégica por liderar esta revolución.

Una cuestión ética y espiritual de primer orden

La segunda parte de la conferencia se centró en los grandes dilemas éticos que plantea la IA. Núñez recordó que, a diferencia de otras tecnologías, la inteligencia artificial nace marcada por la llamada «trampa de Turing»: el objetivo de emular la respuesta humana puede conducir a la sustitución masiva de trabajo por máquinas, con el consiguiente riesgo de devaluar el trabajo humano y concentrar el poder económico.

El jesuita abordó también el impacto de la IA sobre la libertad, la responsabilidad moral y los vínculos sociales, en un contexto en el que las decisiones se apoyan cada vez más en sistemas opacos y probabilísticos. En este escenario, destacó el papel insustituible de las tradiciones religiosas como custodias de sentido, capaces de aportar «más sabiduría que datos, más discernimiento que cálculo» y de recordar que la dignidad humana no puede reducirse a un algoritmo.

De manera particular, Núñez se detuvo en la contribución de la Iglesia católica, apoyándose en la Doctrina Social y en el magisterio reciente: desde Laborem exercens de san Juan Pablo II, pasando por Caritas in veritate de Benedicto XVI y Laudato si’ y Fratelli tutti del Papa Francisco, hasta las llamadas más recientes a una «algor-ética» centrada en la persona y en el bien común. Recordó también la Rome Call for AI Ethics y la Declaración de Hiroshima, fruto de una convergencia interreligiosa que subraya la transparencia, la inclusión, la responsabilidad, la imparcialidad, la confiabilidad y la seguridad como principios básicos para el desarrollo de la IA.

La universidad ante la disrupción de la inteligencia artificial

En la tercera parte de su intervención, Núñez se dirigió específicamente al mundo de la educación superior, planteando que la universidad no solo es un agente activo en la investigación sobre IA, sino también un sujeto particularmente interpelado por sus efectos.

Tras señalar el potencial de los tutores personalizados de IA y de nuevas herramientas que pueden mejorar tanto el aprendizaje como la docencia, advirtió del riesgo de una disrupción profunda si las instituciones universitarias no revisan su identidad, misión, métodos y modelos financieros. En un contexto donde el conocimiento técnico puede ser replicado por máquinas, la universidad está llamada a ofrecer lo que no es automatizable: formación integral, criterio, comunidad, experiencia de sentido y acompañamiento personal.

Según Núñez, el papel del profesor se transforma: disminuye su función como mero transmisor de contenidos y crece su misión como guía, acompañante y mediador de procesos de búsqueda, discernimiento y responsabilidad. La IA, insistió, «puede y debe ser integrada como herramienta potente en nuestras universidades, pero no puede convertirse en el centro del proceso educativo».

Un espacio estable de reflexión interdisciplinar

El seminario «Cristianismo y cambio de época» es un espacio estable de reflexión interdisciplinar impulsado por la UESD que reúne a una treintena de participantes —profesores de San Dámaso y de otras universidades (Universidad Complutense de Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Francisco de Vitoria, Universidad CEU San Pablo, CUNEF, IESE, entre otras), junto a expertos de distintos ámbitos sociales y culturales— invitados por el Comité científico.

Cada sesión combina una exposición inicial, un diálogo abierto y la redacción de conclusiones, que posteriormente serán difundidas en publicaciones académicas. El programa del curso incluye cinco sesiones y una conferencia abierta. Tras la intervención inicial de José María de Areilza, el ciclo continuó con la ponencia de Alberto Núñez SJ sobre inteligencia artificial. El 22 de enero, Héctor Cebolla (CSIC) abordará «Demografía, inmigración e integración».

El 19 de febrero tendrá lugar la conferencia abierta en el salón de actos del Seminario, con un diálogo entre Javier Gomá (Fundación Juan March) y José Antúnez, decano de la Facultad de Filosofía de la UESD, sobre «La dignidad, un concepto revolucionario». Posteriormente, el 26 de marzo, Marta Martín (Universidad de Alicante) tratará «Información, desinformación y medios: ¿cuarto o único poder?», y el 7 de mayo Higinio Martín (Universidad CEU Cardenal Herrera) cerrará el ciclo con «La riqueza de lo humano: la persona mamífera».

En su conjunto, el seminario quiere ser un laboratorio de pensamiento donde la fe cristiana dialogue con los desafíos de nuestro tiempo y ofrezca claves para una cultura europea capaz de afrontar la nueva época con lucidez, esperanza y responsabilidad.