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El clero madrileño vive ya este mes de enero en clave de Convivium, el encuentro convocado por el arzobispo de Madrid, el cardenal don José Cobo, que reunirá a los sacerdotes de la diócesis los próximos 9 y 10 de febrero en Asamblea Presbiteral. Como preparación, desde hace semanas se están celebrando distintas preasambleas por franjas de edad, espacios de diálogo y reflexión compartida que están contando con una notable participación.

En este contexto, este lunes tuvo lugar la preasamblea correspondiente a los sacerdotes con entre 20 y 29 años de ordenación, que congregó a cerca de 200 presbíteros, llenando por completo la capilla. Entre ellos se encontraba el Rector de la UESD, que forma parte del comité organizador de Convivium y que participó activamente en este encuentro previo a la Asamblea.

Al comienzo de la jornada, el Rector subrayó el carácter fraterno y esperanzador de la convocatoria. «El día de hoy va a ser un día precioso de convivencia; no hay más que ver las caras de alegría de todos los que estamos aquí», afirmaba, poniendo de relieve el valor del reencuentro entre sacerdotes de una diócesis tan amplia y diversa como la madrileña.

En sus declaraciones, quiso situar el horizonte de Convivium en la misión y en el servicio al Pueblo de Dios. «Somos una diócesis grandísima y muy plural», señalaba, recordando que las distintas realidades pastorales comparten una misma llamada: «Las necesidades que tiene el Pueblo de Dios de sus sacerdotes son que les ayudemos a caminar hacia el Señor. Nosotros estamos a su servicio». En este sentido, expresaba una de sus principales expectativas ante la Asamblea Presbiteral: «Quizá lo que más espero de CONVIVIUM es que encontremos cómo ayudar mejor a las personas a las que tenemos que servir».

El Rector apuntó también algunos de los desafíos comunes que atraviesan la vida sacerdotal, más allá de las diferencias generacionales. «Va a ser muy fácil encontrar elementos comunes para cuidarnos mejor», explicó, aludiendo a cuestiones como «aprender a descansar, cómo mantener una vida espiritual centrada, o cómo no perder el fervor apostólico con el que nos ordenamos».

Asimismo, hizo referencia a un rasgo característico de la historia reciente de la diócesis de Madrid, estrechamente vinculada a la formación académica y pastoral de sus sacerdotes. «La historia de la diócesis de Madrid, que es muy corta, está siempre muy marcada por la presencia de sacerdotes de todas las generaciones que han sido enviados a estudiar y que han sabido servir», afirmaba, ayudando a que «la preparación de los sacerdotes que salen del seminario y de la universidad sea muy buena», en clara referencia al servicio eclesial que presta San Dámaso. A esos sacerdotes se les recuerda «no solo como dadores de buen contenido, sino como personas que dan un testimonio de vida de amor al Señor y que ponen de manifiesto la importancia de la dimensión intelectual para la vida sacerdotal».

Finalmente, el Rector destacó la riqueza del diálogo intergeneracional que se está dando en estas preasambleas. «Cada generación tiene sus propias batallas y sus ilusiones», señalaba, subrayando que «es bonito abrir el corazón a las ilusiones y a las batallas de todos», en un clima de escucha y comunión presbiteral.

Como en las dos preasambleas precedentes, los sacerdotes estuvieron acompañados por el cardenal José Cobo, que volvió a agradecer la numerosa asistencia. En su intervención, el arzobispo de Madrid destacó la dimensión comunitaria del ministerio presbiteral: «Notamos que nos necesitamos más los unos a los otros para responder a la misión», afirmó, subrayando que «cuando sabemos que nuestro Orden sacerdotal queda vinculado a una comunidad presbiteral, nos hace mejores curas». «No somos iguales, pero nos necesitamos», enfatizó.

Las preasambleas de Convivium continúan así marcando el camino hacia la Asamblea Presbiteral de febrero, como un tiempo privilegiado para reforzar los vínculos entre los sacerdotes y renovar juntos la entrega al servicio de la Iglesia en Madrid.