El profesor Jaime López Peñalba, profesor de la Facultad de Teología de la UESD, participó el pasado 11 de marzo en el Curso de teología sobre la actualidad del pensamiento de Henri de Lubac, coordinado por el profesor Samuel Sueiro. La iniciativa está organizada por la Fundación Universitaria Española, a través del Seminario de Teología “Federico Suárez”, dirigido por Mons. Juan Antonio Martínez Camino. El curso se enmarca en el contexto de la reciente publicación en español de las obras del teólogo jesuita Henri de Lubac, una de las figuras más influyentes de la teología del siglo XX. A lo largo de las sesiones se abordan distintos aspectos de su pensamiento con la participación de investigadores de diversas instituciones académicas.
En su intervención, el profesor López Peñalba se centró en la relación entre revelación, mística y santidad en el pensamiento de De Lubac, subrayando cómo la experiencia espiritual de los santos constituye un ámbito privilegiado para comprender la revelación cristiana. Durante su exposición, recordó que el teólogo jesuita dedicó diversos estudios al fenómeno de la mística, especialmente en su artículo Mística y misterio, publicado en varias versiones a lo largo de los años sesenta y posteriormente recogido en Teologías de ocasión. En este texto, De Lubac propone una serie de rasgos característicos de la mística cristiana. El profesor explicó que, para el teólogo francés, la mística cristiana es ante todo una mística eclesial. El místico vive siempre en el seno de la Iglesia, entendida como la esposa que busca al Esposo divino y como el lugar donde se realiza la comunión entre Dios y la humanidad. Junto a este rasgo, destacó también su dimensión trinitaria y personal, ya que la experiencia mística no se refiere a una realidad abstracta o impersonal, sino a una relación viva con el Dios personal revelado en Jesucristo. Se trata, además, de una mística histórica, profundamente vinculada al dinamismo de la historia de la salvación y al camino del ser humano hacia la plena comunión con Dios.
Asimismo, De Lubac describe la mística cristiana como una mística de amor y de comunión, que se expresa de modo particular en la tradición del “matrimonio espiritual”, imagen que refleja la unión interpersonal entre Dios y el creyente. En este sentido, subrayó también su carácter pasivo y receptivo, propio de una experiencia espiritual fundada en la fe y en la obediencia. El profesor López Peñalba explicó además que, según De Lubac, la mística no debe entenderse como una experiencia reservada a unos pocos privilegiados, sino como la plenitud de la vida cristiana. En palabras del propio teólogo, la experiencia mística representa “la perfección y el acabamiento del deseo natural de ver a Dios”, por lo que puede considerarse una expresión eminente de la vocación universal a la santidad.
Otro de los aspectos centrales de la conferencia fue la relación entre mística y Escritura. Para De Lubac, la experiencia espiritual cristiana se encuentra profundamente arraigada en la Palabra de Dios. Según explicó López Peñalba, el teólogo jesuita recupera la antigua doctrina de los cuatro sentidos de la Escritura, ampliamente desarrollada por la tradición patrística y medieval y estudiada por él en su obra Exégesis medieval. Esta doctrina, recogida también en el Catecismo de la Iglesia Católica, distingue entre el sentido literal y tres sentidos espirituales: el alegórico, el moral o tropológico y el anagógico. El sentido literal se refiere a los acontecimientos y palabras que componen la historia de la salvación, testimoniados por la Sagrada Escritura. Este nivel muestra cómo Dios se revela mediante hechos y palabras en la historia. A partir de él se despliega el sentido alegórico, que permite descubrir en los acontecimientos bíblicos el misterio de Cristo y el significado profundo de la revelación. Como señaló el ponente, este sentido constituye “el paso de la letra al espíritu del texto”, es decir, la comprensión del misterio divino manifestado en la historia.
A estos niveles se añaden los sentidos moral o tropológico y anagógico, que introducen una dimensión más existencial y espiritual. El sentido moral se refiere al modo en que la palabra de Dios ilumina la vida concreta del creyente y su camino de seguimiento de Cristo. En este contexto, López Peñalba citó una afirmación significativa de De Lubac:
“Si es verdad que nada supera el misterio de Cristo, no se debe olvidar que este misterio se realiza de nuevo, se actualiza, se cumple en el alma cristiana”.
El sentido anagógico, por su parte, orienta la interpretación hacia el cumplimiento definitivo de la historia en Dios y hacia la dimensión escatológica de la vida cristiana.
En la parte final de su intervención, el profesor destacó la importancia que De Lubac concede a la experiencia de los santos para la comprensión de la revelación. Citando la exhortación apostólica Verbum Domini de Benedicto XVI, recordó que “la interpretación más profunda de la Escritura proviene precisamente de quienes se han dejado plasmar por la palabra de Dios”. Desde esta perspectiva, los santos aparecen como testigos vivos de la revelación, en cuya vida se manifiesta de forma nueva la fecundidad del misterio cristiano. En palabras del propio De Lubac, el encuentro con un santo no consiste simplemente en descubrir un ideal humano realizado, sino en entrar en contacto con “una vida nueva, una esfera de existencia con profundidades insospechadas”. La conferencia concluyó con una reflexión sobre la actualidad de este enfoque teológico. Para De Lubac, la existencia misma de los santos constituye una llamada para el mundo contemporáneo. Como señaló el profesor López Peñalba citando al teólogo francés:
“Los santos solo tienen que existir. Su existencia es una continua llamada. La vida atrae al igual que la alegría”.