La UESD acogió el pasado sábado 21 la segunda sesión del Nivel I de la experiencia piloto del nuevo proyecto diocesano de formación de laicos de la Archidiócesis de Madrid, que se está desarrollando en colaboración con la Facultad de Teología.
Este segundo encuentro, que reunió a unos 35 participantes procedentes de distintas vicarías, delegaciones y parroquias, se centró en el tema “Nacidos del Agua y del Espíritu. Nueva vida en Cristo”, y fue dirigido por el profesor de la Facultad de Teología Jesús Iglesias.
La sesión siguió la misma dinámica que caracteriza este itinerario formativo, articulado en torno a una pedagogía mistagógica, en la que la experiencia de fe ocupa el lugar central. Como explicó el vicerrector de San Dámaso y coordinador del Equipo del Nivel I, Juan Carlos Carvajal, este primer nivel busca “potenciar y fundamentar la vocación bautismal de todo cristiano”, ayudando a redescubrir el don recibido en la iniciación cristiana.
En esta ocasión, la jornada se desarrolló a partir de una celebración litúrgica centrada en el bautismo, con la bendición del agua y la proclamación de la Palabra de Dios. En la homilía se recordó a los participantes que el bautismo no es un hecho del pasado, sino un verdadero nacimiento nuevo: una vida recibida “del agua y del Espíritu”, en la que el creyente participa de la vida misma de Cristo.
A partir de esta experiencia celebrativa, los participantes fueron invitados a profundizar en su propio bautismo, no desde una reflexión meramente teórica, sino partiendo de la vivencia personal evocada y actualizada en la liturgia. Posteriormente, en pequeños grupos y en un clima de diálogo en el Espíritu, compartieron su experiencia de fe, inquietudes y descubrimientos.
Recogiendo estas aportaciones, el profesor Jesús Iglesias ofreció una exposición que ayudó a comprender con mayor profundidad el significado del bautismo y la vida nueva en Cristo, en diálogo con lo vivido en los grupos.

La sesión concluyó con un momento celebrativo en el que cada participante renovó de manera personal su conciencia bautismal, recordando su propio bautismo mediante el gesto del agua bendita y la señal de la cruz en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Como signo final, se les impuso una cruz, subrayando que esta vida nueva está inseparablemente unida a la Pascua de Cristo.
Al inicio y al final del encuentro se recogieron también las impresiones de los participantes, en el marco de esta experiencia piloto. Según destacó Juan Carlos Carvajal, el balance está siendo muy positivo, ya que el proyecto está abriendo “un nuevo cauce formativo” que busca superar un enfoque meramente teórico o voluntarista, para centrarse en la experiencia del don recibido en la iniciación cristiana.
Este estilo formativo —que pone en el centro la experiencia de fe vivida y compartida— está ayudando a los participantes a redescubrir lo que significa vivir como hijos de Dios, como miembros de la Iglesia y como testigos del Evangelio en medio del mundo.
Esta segunda sesión se enmarca en el proceso más amplio ya iniciado hace unas semanas en San Dámaso, dentro de una experiencia piloto que busca verificar el método y afinar el itinerario formativo antes de su implantación en toda la diócesis en el curso 2026-2027.
Con este nuevo paso, el proyecto sigue consolidándose como una propuesta innovadora que apuesta por una formación experiencial, eclesial y misionera, llamada a fortalecer la identidad bautismal y el compromiso evangelizador de los laicos en la Archidiócesis de Madrid.
