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El profesor de la UESD, Gabriel Richi, destaca en un artículo publicado en El Debate la visión unitaria de la Iglesia que atraviesa toda la carta Diseñar nuevos mapas de esperanza, en la que el Papa recuerda que “la educación no es una actividad accesoria, sino que forma la trama misma de la evangelización”.

Con motivo del 60º aniversario de la declaración conciliar Gravissimum educationis sobre la educación cristiana, el Papa León XIV firmó el 27 de octubre la carta apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza. El acto tuvo lugar en la Basílica de San Pedro, durante una celebración con estudiantes de las Universidades Pontificias, con la que se inauguró el Jubileo de la Educación.

En su homilía, el Santo Padre animó a los jóvenes a vivir el estudio como una experiencia espiritual, pidiendo al Señor que les conceda “una mirada capaz de abarcar el horizonte, de ir más allá”, y exhortando a la comunidad académica a superar “toda lógica parcial” y la “atrofia espiritual”. “Saciar el hambre de verdad y de sentido —dijo— es una tarea necesaria, porque sin verdad ni significados auténticos se puede caer en el vacío e incluso se puede morir”.

El texto del Papa, que se publicará coincidiendo con el aniversario del documento conciliar, recoge una profunda reflexión sobre la tarea educativa como acto de amor, compromiso comunitario y misión evangelizadora. “La educación cristiana —afirma León XIV— es una obra coral: nadie educa en solitario. La comunidad educativa es un ‘nosotros’”.

En torno a esta carta apostólica, Gabriel Richi Alberti, profesor de la Facultad de Teología de la UESD, ha publicado en El Debate el artículo titulado Educación y unidad: la nueva carta apostólica del Papa León XIV. En él ofrece una lectura teológica de conjunto del documento, subrayando su “visión unitaria tanto de la vida de la Iglesia como de la misma educación”.

Richi destaca que el Pontífice “supera a la raíz cualquier tentación de oponer caridad y tarea educativa”, recordando —con palabras del propio Papa— que “la educación es una de las expresiones más altas de la caridad cristiana”. Esta relación entre amor y formación, afirma el profesor, explica por qué la Iglesia ha dedicado siempre tantos esfuerzos humanos y materiales a la educación: porque “una Iglesia que no educa ni manifiesta al mundo el amor de Dios ni le anuncia la buena noticia del Resucitado”.

Otro de los ejes que Richi subraya en su análisis es la naturaleza comunitaria de la educación. El Papa —escribe— la concibe como una verdadera “obra coral”, en la que se aprende en comunión y se educa en comunidad. En este sentido, el autor recuerda que “la unidad es nuestra fuerza más profética”, porque la polaridad entre persona y comunidad “ayuda a mantener la ruta sin desviarnos ni hacia individualismos pretenciosos ni hacia colectivismos utópicos”.

El artículo pone también de relieve el tono humanista del documento papal, que propone “un humanismo integral que habite nuestro tiempo sin perder su fuente propia”. En esa línea, el Papa subraya la unidad entre fe y razón, entre corazón y conocimiento, entre vida, cultura y fe. “Educar —recuerda Richi— no es solo transmitir contenidos, sino despertar en el otro el deseo de sentido, el gusto por la verdad y la apertura al misterio”.

Finalmente, el profesor resalta una de las imágenes más bellas de la carta apostólica: la educación como “oficio de promesas”. León XIV describe así la tarea de los educadores, que “prometen tiempo, confianza, competencia; prometen justicia y misericordia, el coraje de la verdad y el bálsamo del consuelo”. Para Richi, esta descripción expresa con gran hondura la naturaleza de la relación educativa como encuentro de libertades y camino compartido en el que “quien va por delante relanza la libertad del educando hacia la aventura de reconocer, amar y vivir el sentido de su existencia”.

El artículo completo de Gabriel Richi puede leerse en El Debate a través del siguiente enlace:
https://www.eldebate.com/religion/20251028/educacion-unidad-nueva-carta-apostolica-papa-leon-xiv_349412.html