Alumnos, profesores e investigadores de la UESD participan en movilidades internacionales en distintos países de Europa y América, dentro de una apuesta por una formación abierta al encuentro, al intercambio académico y a nuevas experiencias humanas y culturales.
La internacionalización constituye una de las líneas estratégicas de la UESD. Desde 2014, con la firma de la Carta Erasmus de Educación Superior —renovada para el periodo 2021-2027—, la UESD forma parte del Programa Erasmus+, en relación constante con el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE). El objetivo no es únicamente favorecer la movilidad académica, sino ofrecer oportunidades que contribuyan al crecimiento lingüístico, cultural, humano y social de quienes participan en ellas.
Estas experiencias permiten salir del entorno habitual, conocer otras realidades e instituciones, establecer vínculos con personas de distintos países y afrontar nuevos contextos de aprendizaje y trabajo. La movilidad se convierte así en una prolongación de la formación universitaria: una oportunidad para ampliar conocimientos, ganar autonomía, desarrollar la capacidad de diálogo y enriquecer la propia mirada sobre la sociedad, la Iglesia y el mundo.
Prácticas en distintos países
Una parte importante de las movilidades de los alumnos de la UESD se desarrolla a través de prácticas en instituciones eclesiales, académicas y asistenciales. Portugal, Italia, Francia, Reino Unido, Alemania, Malta y varios países de América Latina han acogido a estudiantes de San Dámaso.
En Portugal, Manuel Anaya Gutiérrez y Sofía Carreón Allande han realizado sus prácticas con las Misioneras de la Caridad, en Faro y Setúbal, respectivamente.
Italia es otro de los destinos con mayor presencia de estudiantes de la UESD. Álvaro Gangoso Pérez, Fernando Pintó Álvarez, Jorge Mariñoso de Juana, Juan Iglesias Pedraza, Gonzalo Lluch Cardenal, Jaime Viniegra de la Fuente y Gabriel Braojos Solís han desarrollado experiencias con las Hermanitas de los Pobres en Roma, Turín y Florencia. También en Italia, Giovanni Ferraris ha realizado sus prácticas en el Santuario Santa Maria della Stella di Trana, en Turín.
En Francia, José David Pérez Arroyo ha estado en la Abbaye de Boulaur; Ignacio de la Lastra de Alvear, con las Hermanitas de los Pobres en París; y Juan Martínez Sánchez, Ernesto Peligros Santamaría y Jacobo Vázquez Martínez-Echevarría han realizado sus prácticas en Lourdes, este último con los Hermanos de Belén.
A ellos se suman Mauricio Oriol Lapetra, en St. Patrick’s Catholic Church, en Londres; Teresa Rautenberg, con las Misioneras Oblatas de María Inmaculada en Velen, Alemania; y Fortunatus Chukwunenye, en el Global College of Malta.

Una Universidad que cruza también el Atlántico
La experiencia internacional de San Dámaso no se limita al continente europeo. América Latina se ha convertido también en un espacio de aprendizaje, servicio y encuentro para numerosos alumnos.
En Perú, Roberto Rubio Muñoz, Ignacio Pedraja Serrano, Jorge Carrascosa Vázquez, Jorge Maldonado Macías, Álvaro Sánchez San Pedro, Waldemar González Barrios y Diocliciano de Deus Martins han realizado prácticas en el Seminario San José de la Diócesis de Tacna y Moquegua. También en Perú, Guillermo Díez Guerrero ha estado en la parroquia San Pascual Bailón, en Ucayali.
Por su parte, Javier Bocos González ha realizado su estancia con la Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en Chile; Borja Bielsa Belbel, en la Prelatura Territorial de Deán Funes, en Córdoba, Argentina; y José Luis Calcasola Camps, en la Diócesis de Colón–Kuna Yala, en Panamá.
Estas estancias permiten conocer de primera mano realidades pastorales, sociales y culturales muy distintas, y ofrecen una experiencia especialmente valiosa para una universidad en la que la formación académica está estrechamente vinculada a la vida de la Iglesia y al servicio a las personas.
Investigación en instituciones internacionales
La movilidad internacional alcanza también a quienes desarrollan su labor investigadora. Desde 2013, la UESD cuenta con una Oficina de Investigación y Relaciones Internacionales (OIRI), desde la que se impulsa la investigación y se favorece la presencia de profesores y estudiantes en instituciones de otros países.
En Roma, Miguel Ángel Palacios Pino ha desarrollado una estancia en el Instituto Patrístico Augustinianum, mientras que Emmanuel Leal Montes lo ha hecho en la Universidad de Turín.
Dentro de las movilidades específicamente orientadas a la investigación, María Isabel Kerdel Matos y Neena Mary George han estado en el Instituto Patrístico Augustinianum, en Roma; Jomy Thottiyan José, en el Instituto Pontificio Oriental, también en Roma; y Armel M’Babé Ibobe, en el Instituto Católico de París.
Reforzar la relación entre docencia e investigación es una prioridad para la UESD, convencida de que la actualización y el trabajo investigador de profesores y alumnos repercuten directamente en la calidad de la formación universitaria.
Formación del profesorado y del personal académico
Las posibilidades de movilidad abarcan igualmente la formación y especialización de los miembros de la comunidad universitaria. Roberto Serres López de Guereñu ha realizado una estancia en el Tribunal de la Rota Romana; Luis Sánchez Navarro, en la Biblioteca del Pontificio Instituto Bíblico de Roma; Raquel Oliva Martínez, en el Instituto Patrístico Augustinianum; y David Torrijos Castrillejo, en la Staatsbibliothek zu Berlin, en Alemania.
Estas experiencias permiten acceder a archivos, bibliotecas e instituciones especializadas, establecer contactos académicos y abrir nuevas posibilidades de colaboración internacional.
Una comunidad universitaria abierta al mundo
La UESD mantiene actualmente acuerdos con veinte universidades europeas y cuenta con una red de instituciones colaboradoras construida a lo largo de años de relación. El propósito para los próximos años es mantener, reforzar y ampliar estos vínculos, favoreciendo la participación de alumnos, profesores, investigadores y personal de administración.
El crecimiento progresivo de las movilidades refleja que cada vez más miembros de la comunidad universitaria aprovechan estas oportunidades. Estudiar, investigar, formarse o realizar prácticas fuera del entorno habitual no supone únicamente desplazarse a otro país: significa aprender a mirar desde otras perspectivas, convivir con otras culturas, crecer en capacidad de diálogo y establecer relaciones que muchas veces permanecen mucho después de que termine la estancia.
Por eso, la Universidad Eclesiástica San Dámaso quiere seguir impulsando el Programa Erasmus+ y otras formas de movilidad internacional. Una universidad abierta es también una universidad capaz de salir de sí misma, encontrarse con otros y regresar enriquecida por todo lo aprendido.