Orígenes de Alejandría: ¿Una teología en tensión antes de Nicea?
Lunes, 17 de noviembre 2025
10:45 h. Presentación
Pilar González Casado – Andrés Sáez Gutiérrez
FIRST SESSION / PRIMERA SESIÓN
11:00 h. Origen of Alexandria on Divine Simplicity
Dragos Andrei Giulea (Toronto)
12:00 h. Is there an eternal creation in Origen?
Vito Limone (Milano)
13:00 h. Mesa redonda
SECOND SESSION / SEGUNDA SESIÓN
15:30 h. Eternidad de Dios y generación del Hijo en Orígenes
Samuel Fernández Eyzaguirre (Santiago de Chile)
16:30 h. El Hijo, Imagen de Dios (Col 1,15) según Orígenes
Andrés Sáez Gutiérrez (Madrid)
17:30 h. Pausa
18:00 h. Mesa redonda
Martes, 18 de noviembre 2025
THIRD SESSION / TERCERA SESIÓN
9:00 h. Filiazione nel Figlio, nell’anima e nel corpo: De principiis II,6,3 alla luce della cristologia di Origene
Francesca Cocchini (Roma)
10:00 h. Filiación y pecado en Orígenes
Patricio de Navascués Benlloch (Madrid)
11:00 h. Pausa
11:30 h. Sohnschaft und Inkarnation: Die Auslegung von Io 1,14 in Origenes
Alfons Fürst (Münster)
12:30 h. Mesa redonda
FOURTH SESSION / CUARTA SESIÓN
15:30 h. La unción de Jesús en el Jordán según Orígenes
Raquel Oliva Martínez (Madrid)
16:30 h. Progress and glorification in Jesus: The Glorification of the Son of Man (Io 13,31) in Origen of Alexandria
Anders-Christian Jacobsen (Aarhus)
17:30 h. Pausa
18:00 h. Mesa redonda
Miércoles, 19 de noviembre 2025
FIFTH SESSION / QUINTA SESIÓN
9:00 h. Filiation du chrétien et vie ecclésiale chez Origène d’Alexandrie
Enrico Norelli (Genève)
10:00 h. The Eschatological Reign of the Son:
The Salvific Subjection of All Rational Beings in Origen’s Thought Nikolai Kiel (Frankfurt Am Main)
11:00 h. Pausa
11:30 h. Is Origen’s Christology
Subordinationist?
Micah M. Miller (Talcoma, USA)
12:30 h. Mesa redonda
Conclusión
Ponencias
Dragos Andrei Giulea
TORONTO
Origen of Alexandria on Divine Simplicity
Vito Limone
MILANO
Is there an eternal creation in Origen?
Samuel Fernández Eyzaguirre
SANTIAGO DE CHILE
Eternidad de Dios y generación del Hijo en Orígenes
Andrés Sáez Gutiérrez
UESD
El Hijo, Imagen de Dios (Col 1,15) según Orígenes
Francesca Cocchini
ROMA
Filiazione nel Figlio, nell’anima e nel corpo: De principiis II,6,3 alla luce della cristologia di Origene
Patricio de Navascués Benlloch
UESD
Filiación y pecado en Orígenes
Alfons Fürst
MÜNSTER
Sohnschaft und Inkarnation: Die Auslegung von Io 1,14 in Origenes
Raquel Oliva Martínez
UESD
La unción de Jesús en el Jordán según Orígenes
Anders-Christian Jacobsen
AARHUS
Progress and glorification in Jesus: The Glorification of the Son of Man (Io 13,31) in Origen of Alexandria
Enrico Norelli
GENÈVE
Filiation du chrétien et vie ecclésiale chez Origène d’Alexandrie
Nikolai Kiel
FRANKFURT AM MAIN
The Eschatological Reign of the Son: The Salvific Subjection of All Rational Beings in Origen’s Thought.
Micah M. Miller
TALCOMA, USA
Is Origen’s Christology Subordinationist?
Reseña
La UESD celebra las XXII Jornadas de Estudio sobre “La filiación en los orígenes de la reflexión cristiana
La Facultad de Literatura Cristiana y Clásica San Justino de la Universidad Eclesiástica San Dámaso celebró, del 17 al 19 de noviembre de 2025, las XXII Jornadas de Estudio bajo el lema «Origen of Alexandria: a Conflicted Theology before Nicaea?». Desde 2003, estas Jornadas se han consolidado como un encuentro internacional de referencia para especialistas y estudiosos de la teología y de la literatura cristiana antigua. Bajo el prisma de la filiación, categoría fundamental desde el punto de vista de la teología, la cristología, la antropología, etc., este año se dedican a la enorme y compleja figura de Orígenes de Alejandría. Participan profesores de universidades de Roma, Münster, Ginebra, Montreal, Milán, Aarhus, Frankfurt, entre otras, junto con docentes de la UESD, y las sesiones incluyen mesas redondas que favorecen el diálogo académico y el contraste de perspectivas.
La jornada se abrió con Dragos Andrei Giulea (St. Maximus the Confessor Theological Centre, Montreal), que analizó el difícil tema de la simplicidad divina en Orígenes y su relación con la filiación del Hijo. A partir del debate actual sobre si la simplicidad se atribuye sólo al Padre o a toda la Trinidad, defendió que Orígenes no sólo la vincula al primero, sino también a la naturaleza divina, de modo que también el Hijo y el Espíritu participan de ella. Esta lectura sitúa al alejandrino en una tensión entre un modelo “protoniceno”, cercano a la consustancialidad, y otro más jerárquico, preniceno, en el que el Hijo es plenamente semejante al Padre pero dependiente de Él, mediando entre la unidad simple de Dios y la multiplicidad de la creación.
En la segunda ponencia, Vito Limone (Università Vita-Salute San Raffaele, Milán) abordó la cuestión de la posible eternidad de la creación de los intelectos en Orígenes. Partiendo de las críticas de Metodio de Olimpo y de los florilegios condenatorios de época justinianea, mostró que la tesis de una creación coeterna con Dios de los noes surge de lecturas parciales del De principiis. Leídos en conjunto, los textos permiten afirmar que sólo la Trinidad es verdaderamente eterna, mientras que los seres racionales pasan de la no existencia a la existencia en una “temporalidad intermedia”, ni pura eternidad ni tiempo mundano, prefigurados desde siempre en el Logos como pensamientos divinos, pero no coeternos con Dios.
Samuel Fernández Eyzaguirre (Pontificia Universidad Católica de Chile) profundizó en la eterna paternidad de Dios y la generación del Hijo. Situando a Orígenes en el contexto de la discusión platónica sobre el comienzo o la eternidad del mundo, mostró cómo el alejandrino rechaza tanto una generación material del Logos como la idea de un Hijo “de la nada”. Frente a ello, afirma una generación eterna, incorpórea y no puntual, ilustrada con imágenes como la luz y su resplandor: no hay Padre sin Hijo, y negar la eternidad del Hijo equivale a negar la eterna paternidad de Dios. De este modo, Orígenes se distancia de posiciones que hablan de un “hubo cuando no era” aplicable al Hijo.
El vicerrector de Investigación de la UESD, Andrés Sáez Gutiérrez, examinó el título paulino del Hijo como “Imagen de Dios invisible” (Col 1,15) en Orígenes. A partir de De principiis 1,2,6, señaló que Orígenes identifica fundamentalmente dicha Imagen, así como el Primogénito de toda criatura con el Hijo en cuanto Dios, mientras que el alma de Cristo y su cuerpo parecen no jugar sino un papel muy secundario en este tema. Por otra parte, Orígenes subraya que la Imagen de Dios invisible ha de ser invisible también, de modo que haya cortes ni divisiones en Dios. Además, dicha Imagen procede de la voluntad y de la mente paternas, circunscribiéndolas en orden a la economía salvífica, haciendo posible la mediación entre el Padre y el cosmos. Por último, el profesor Sáez indicó algunos pasajes en los que, por su misión de intermediación, el Hijo aparece muy subordinado al Padre, lo que genera tensión con otros textos de Orígenes, en los que el Hijo recibe eterna y permanentemente el ser del Padre.
La profesora Francesca Cocchini (Roma), especialista en patrística y tradiciones alejandrinas, analizó el pasaje De principis II,6,3 de Orígenes para profundizar en la filiación en el Hijo, tanto en el alma como en el cuerpo. Explicó cómo Orígenes desarrolla la incarnatio Domini mostrando la relación entre la naturaleza divina y humana de Cristo. A partir de ejemplos clásicos —como el de las dos estatuas— ilustró que la encarnación permite hacer visible lo invisible de Dios. Subrayó el método de Orígenes: avanzar por hipótesis en un diálogo constante entre fe y razón. Presentó la función mediadora del Logos, que une a Dios con todas las criaturas racionales. Destacó la singularidad del alma de Cristo, que permaneció unida al Logos desde la Creación. Con ello, mostró cómo el amor es el hilo conductor que permite comprender la unión entre divinidad y fragilidad humana en la cristología origeniana.
La relación entre filiación y pecado fue el tema de la ponencia de Patricio de Navascués Benlloch (Universidad San Dámaso), leída a la luz del tratado Perì euchês. Mostró que, en Orígenes, la filiación no es sólo una categoría especulativa, sino una realidad que crece y se regenera en la oración: pedir es, en cierto modo, “engendrar espiritualmente”, dejando que Dios haga madurar en el creyente la filiación recibida en el bautismo. La oración combate la negligencia (ameleia) que explica la caída de los seres racionales y se convierte en camino cotidiano de purificación y divinización. Desde este horizonte, Navascués presentó la filiación del Hijo como modelo: el Hijo procede del Padre como voluntad de la mente, lo contempla sin cesar y, participando perfectamente de su divinidad, comunica a las criaturas —mediante el Espíritu— aquello con lo que las deifica.
Sobre la encarnación y la filiación trató la ponencia de Alfons Fürst (Universität Münster), centrada en Jn 1,14. Fürst mostró cómo Orígenes intenta pensar el “Verbo hecho carne” introduciendo el alma de Cristo como mediación entre el Logos y la carne: un alma que, desde el principio, se adhiere irrevocablemente al Verbo por amor y forma con Él una unidad indisoluble. La carne, en cambio, es asumida sin confundirse con el Logos, en una unión real pero difícil de describir conceptualmente. Para Orígenes, la encarnación tiene además una función hermenéutica y eclesial: el Logos se reviste de carne y de letra bíblica para hacerse accesible, y continúa “habitándose” en la Iglesia, donde prolonga su presencia encarnada. Soteriológicamente, el alejandrino subraya que sólo una humanidad plenamente asumida puede ser plenamente salvada.
La unción de Jesús en el Jordán fue estudiada por Raquel Oliva Martínez (Universidad San Dámaso), a partir del Comentario a Juan y las Homilías sobre Lucas. Mostró que Orígenes acepta el episodio como dato escriturístico, pero no lo sitúa en el centro de su cristología ni lo vincula a una nueva filiación de Jesús, que es Hijo por naturaleza. El Jordán aparece, según los textos, ora como purificación de la humanidad asumida, ora como símbolo de la plenitud del Logos y del Espíritu que reposan en Cristo, con efectos reales en su misión taumatúrgica. Sin embargo, a diferencia de la tradición “asiática” que articula varias unciones, Orígenes desplaza el peso teológico hacia la humanación y la unión hipostática, relegando el bautismo del Jordán a un papel más bien secundario y simbólico.
El profesor Anders-Christian Jacobsen (Aarhus University) abordó el tema del progreso y glorificación de Jesús en Orígenes a partir de Jn 13,31–32. Señaló que la glorificación recae sobre la humanidad del Hijo del Hombre, no sobre el Logos eterno, y describe un proceso pascual en el que la humanidad asumida es progresivamente configurada con el Logos hasta no diferir ya de Él. A partir de la noción bíblica de gloria como manifestación de la presencia divina, Jacobsen mostró cómo Orígenes vincula la glorificación de Cristo, la del Padre y la de los creyentes: la divinización del hombre consiste en una transformación gradual “de gloria en gloria”, en la que el conocimiento y la contemplación de Dios renuevan el “hombre interior” y lo conducen al retorno al Logos.
En la dimensión más eclesiológica, Enrico Norelli (Université de Genève) exploró la relación entre filiación cristiana y vida eclesial. A partir de diversos textos, subrayó que, para Orígenes, ser hijo de Dios es un proceso comunitario: la filiación se aprende, se ejercita y se verifica en la Iglesia, lugar donde el cristiano es educado por el Logos mediante la Palabra, la liturgia, la caridad y la vida común. Lejos de entenderse como un estado aislado, la filiación se expresa en el progreso moral y espiritual del creyente dentro de un cuerpo eclesial vivo y pedagógico.
Sobre el reino escatológico del Hijo y la salvación universal, Nikolai Kiel (Johann Wolfgang Goethe-Universität, Frankfurt) analizó la interpretación origeniana de 1 Co 15,24-28. Mostró que la “sujeción” de todos los enemigos a Cristo se entiende como subyugación salvífica de todos los seres racionales, incluso los demonios. Los castigos escatológicos —fuego, Gehena, tinieblas— son, en Orígenes, castigos pedagógicos y purificadores, que obran en la conciencia y destruyen el pecado, no la naturaleza creada. Frente al determinismo valentiniano, el alejandrino insiste en la permanencia del libre albedrío y en la posibilidad última de conversión, de modo que la sujeción final del Hijo al Padre simboliza la consumación de una economía de amor que reconcilia a toda la creación.
Por último, Micah M. Miller (Pacific Lutheran University, Tacoma) abordó la cuestión de si la cristología de Orígenes es subordinacionista, a partir de su uso del lenguaje de emanación para explicar la generación del Hijo desde el Padre (Heb 1,3; Sab 7,25-26). Mostró que Orígenes rechaza las teorías de emanación que implican división o corporeidad, pero emplea la imagen de la luz y su resplandor para expresar una procedencia sin separación: el Hijo recibe del Padre vida, divinidad, omnipotencia y poder, compartiendo sus atributos y operaciones. Esta teoría le permite, a la vez, distinguir al Padre como fuente y al Hijo como imagen, y defender su unidad frente a las acusaciones monarquianas de diteísmo. Miller concluyó que la cristología de Orígenes es jerárquica —el Padre es principio—, pero no subordinacionista en sentido estricto, porque no rebaja al Hijo a una naturaleza inferior, sino que busca explicar cómo pueden ser a la vez distintos y un solo Dios.
Las mesas redondas que siguieron a las ponencias permitieron precisar estos debates y cruzar perspectivas bíblicas, filosóficas y teológicas. El conjunto de la jornada mostró con fuerza la riqueza, tensiones y actualidad del pensamiento de Orígenes, cuyas propuestas sobre la Trinidad, la cristología, la antropología, la Iglesia y la salvación pueden seguir iluminando el pensamiento acerca de la fe en el mundo contemporáneo.
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