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14 de octubre de 2026

La UESD acogió el 14 de octubre la Jornada Académica del Diaconado Permanente, organizada por la Comisión Delegada para el Diaconado Permanente de la Archidiócesis de Madrid. El encuentro, presidido por el obispo auxiliar de Madrid, Mons. Vicente Martín Muñoz, reunió a diáconos, sacerdotes, aspirantes al diaconado y familiares para profundizar en la vocación diaconal y presentar dos publicaciones dedicadas a este ministerio.

La jornada se celebró en el Aula Pablo Domínguez de la Universidad Eclesiástica San Dámaso y contó con la participación de Enzo Petrolino, presidente de la Comunidad del Diaconado de Italia, y del diácono Francisco José García-Roca López, autores de las obras Matrimonio, Diaconato, Famiglia y Estola cruzada. Conocer el diaconado permanente, respectivamente.

El encuentro comenzó con unas palabras de bienvenida del vicerrector de la UESD, Juan Carlos Carvajal, en la que recordó la vinculación de San Dámaso con la formación de los futuros diáconos permanentes de la Archidiócesis de Madrid, muchos de los cuales cursan sus estudios en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la Universidad.

Asimismo, subrayó la importancia de dar a conocer y valorar un ministerio esencial para la vida de la Iglesia, destacando que el diaconado recuerda a todos los ministros ordenados su vocación fundamental de servicio. En este sentido, señaló que obispos y presbíteros están también llamados a vivir su ministerio desde la diaconía, al servicio del pueblo de Dios.

Vicente Martín: el diaconado como vocación de servicio a la Iglesia y a los más necesitados

Vicente Martín Muñoz, obispo auxiliar de Madrid y presidente de la Comisión Delegada para el Diaconado Permanente, centró su intervención en la importancia de este ministerio para la vida de la Iglesia y en la necesidad de favorecer un mayor conocimiento de su identidad y misión.

El obispo auxiliar destacó que el diaconado permanente continúa siendo una realidad poco conocida entre numerosos fieles y comunidades parroquiales, donde en ocasiones se interpreta únicamente como una ayuda al sacerdote en las celebraciones litúrgicas. Frente a esta visión, recordó que el ministerio diaconal se fundamenta en el servicio a la Palabra, al altar y a la caridad, con una atención particular a las personas más necesitadas.

Durante su intervención, ofreció también algunos datos sobre la realidad del diaconado permanente. Según las cifras que expuso, España cuenta con alrededor de 600 diáconos permanentes, mientras que en la Archidiócesis de Madrid hay 63 diáconos, 27 aspirantes y entre seis y ocho personas que comienzan la etapa propedéutica.

Vicente Martín puso especial énfasis en el papel de las familias y, particularmente, de las esposas de los diáconos casados, que participan y acompañan el camino vocacional de sus maridos. En este sentido, destacó la importancia de integrar la vida familiar, profesional y parroquial en una misma vocación de servicio. Al presentar la obra de Francisco José García-Roca, publicada por Ediciones Palabra y prologada por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, el obispo auxiliar valoró su aportación para comprender mejor el diaconado permanente, tanto desde sus fundamentos históricos y teológicos como desde la experiencia concreta de quienes ejercen este ministerio.

También animó a que publicaciones como esta puedan despertar nuevas vocaciones, ayudar a quienes se encuentran en proceso de discernimiento y acompañar a los diáconos que ya desarrollan su servicio en las comunidades cristianas.

Enzo Petrolino: matrimonio, familia y ministerio diaconal

La jornada contó también con la intervención de Enzo Petrolino, presidente de la Comunidad del Diaconado de Italia, quien presentó su libro Matrimonio, Diaconato, Famiglia, dedicado a profundizar en la relación entre el sacramento del matrimonio, la vocación familiar y el ministerio diaconal.

A partir de su experiencia en la Iglesia italiana, donde existen cerca de 5.000 diáconos permanentes, Petrolino desarrolló una reflexión sobre la identidad del diácono casado y las implicaciones que tiene su ministerio para la vida matrimonial y familiar.

Uno de los aspectos centrales de su intervención fue la necesidad de comprender el matrimonio y el diaconado como dos realidades sacramentales distintas, pero llamadas a iluminarse mutuamente. En este sentido, explicó que la ordenación diaconal no completa ni sustituye la vocación matrimonial, sino que ambas encuentran su expresión en una misma existencia cristiana.

El autor italiano destacó asimismo la importancia del discernimiento compartido por los esposos y la necesidad de acompañar adecuadamente a las familias de los candidatos al diaconado. Señaló que el consentimiento de la esposa no debe entenderse como una mera formalidad, sino como parte de un proceso vocacional que implica a toda la familia, respetando siempre la identidad y la libertad de cada uno de sus miembros.

Petrolino abordó también los desafíos que plantea la conciliación entre el ministerio, las responsabilidades familiares y las obligaciones profesionales. Desde esta perspectiva, insistió en la necesidad de evitar que el ejercicio del diaconado ponga en riesgo la vida matrimonial y familiar, y de promover una pastoral que reconozca el valor de la familia como Iglesia doméstica.

Su intervención concluyó destacando la importancia de fortalecer los vínculos entre las familias de los diáconos y de favorecer una comprensión del ministerio que permita hacer visible la presencia de la Iglesia en la vida cotidiana, las comunidades y la sociedad.

Francisco José García-Roca: «El diácono no está llamado a ser servido, sino a servir»

Por su parte, Francisco José García-Roca López, diácono permanente de la Archidiócesis de Madrid, presentó su libro Estola cruzada. Conocer el diaconado permanente, una publicación que nace de su experiencia personal y de su interés por contribuir a un mayor conocimiento de este ministerio. García-Roca comenzó agradeciendo la acogida de San Dámaso, institución en la que recibió su formación y a la que manifestó un especial afecto. Destacó también la importancia de que la Universidad continúe siendo un espacio de preparación académica y teológica para los futuros diáconos y sus familias.

Durante su intervención, compartió algunos momentos significativos de sus veinte años de ministerio diaconal, estrechamente vinculados a su matrimonio con Belén, con quien acaba de celebrar treinta años de vida matrimonial. Explicó que su vocación al diaconado no puede comprenderse al margen de su familia, que ha acompañado y compartido este camino desde sus comienzos.

El autor recordó asimismo cómo surgió su inquietud vocacional durante su juventud en Melilla, cuando el obispo emérito de Málaga, Ramón Buxarrais, le planteó por primera vez la posibilidad de ser diácono permanente. Aquella conversación, explicó, fue el inicio de un proceso de discernimiento que años después desembocaría en su ordenación. A partir de esta experiencia, García-Roca insistió en la importancia del acompañamiento por parte de sacerdotes, obispos y comunidades cristianas para ayudar a descubrir posibles vocaciones al diaconado.

En relación con su libro, explicó que la publicación es fruto de años de recopilación de documentación, estudio y reflexión sobre la realidad del diaconado permanente. Su propósito no ha sido elaborar un tratado teológico exhaustivo, sino ofrecer una aproximación accesible que permita conocer mejor sus fundamentos, su historia y su presencia actual en la Iglesia.

El autor destacó que el ministerio diaconal no puede reducirse a determinadas funciones litúrgicas, sino que debe impregnar la vida cotidiana del diácono, tanto en su familia como en el trabajo y en sus relaciones sociales. Desde esta perspectiva, puso de relieve la capacidad de los diáconos permanentes para acercar la Iglesia a diferentes ámbitos de la sociedad y hacer presente el servicio cristiano más allá de los templos.

García-Roca concluyó su intervención con una afirmación que sintetizó el sentido de la jornada: «El diácono no está llamado a ser servido, sino a servir», recordando que la esencia de este ministerio consiste en hacer presente a Cristo servidor en medio de su pueblo.

La Jornada Académica del Diaconado Permanente permitió así profundizar en la identidad y misión de este ministerio ordenado, especialmente en su relación con el matrimonio, la familia y la caridad. El encuentro puso también de manifiesto la importancia de la formación teológica y pastoral de los futuros diáconos, una tarea en la que la Universidad Eclesiástica San Dámaso continúa colaborando estrechamente con la Archidiócesis de Madrid.