El equipo de Comunicación de la UESD mantuvo este lunes un encuentro de trabajo con los delegados de curso de las distintas facultades, una sesión concebida como espacio de escucha y diálogo para conocer de primera mano la experiencia cotidiana de los estudiantes y los modos en que viven la comunicación y la vida académica de la Universidad. Estuvieron presentes Marek Raczkiewicz, jefe de Comunicación de San Dámaso; Ana Moya, encargada de Gestión Institucional; Arsenio Fernández de Mesa, responsable de prensa; y Chema Villanueva, periodista y experto en comunicación de la Fundación Carmen de Noriega.
Durante la reunión, los delegados compartieron diversos aspectos relacionados con la circulación de la información: cómo llegan las noticias relevantes, la variedad de canales existentes, la presentación de los contenidos, el acceso a los calendarios académicos, así como el modo en que cada estudiante se acostumbra a recibir y ordenar la información según su perfil o procedencia. También se comentaron las dinámicas de los tablones y carteles informativos, el papel del correo institucional, la utilidad de los medios digitales y las diferencias entre las distintas promociones de estudiantes a la hora de familiarizarse con las herramientas disponibles.

Más allá de los temas concretos, el encuentro dio pie a que los delegados expresaran con libertad y espontaneidad cómo están viviendo su paso por San Dámaso. Muchos destacaron el ambiente de cercanía y la acogida que experimentan en la Universidad, un rasgo que consideran decisivo para afrontar con serenidad los estudios y la vida diaria en el campus. «Una de las cosas que más agradecemos —comentó uno de los delegados— es que aquí realmente te sientes acompañado. No somos un número. Hay un clima de familia que te sostiene y te anima». Otra delegada añadió: «San Dámaso es un lugar donde estudiar te lleva a entrar más a fondo en el misterio de Dios. Cada día siento que la teología no es solo una disciplina académica, sino un camino que transforma la vida».
El encuentro fue valorado como una oportunidad para expresar experiencias y compartir la visión que, desde dentro, tienen los estudiantes sobre la vida universitaria. Varios delegados agradecieron la posibilidad de participar en este tipo de sesiones, que permiten contrastar inquietudes, escuchar otras perspectivas y contribuir activamente al crecimiento institucional. «Se agradecen mucho estos espacios —señaló otro participante— porque nos permiten hablar con sinceridad, aprender unos de otros y sentirnos parte del proyecto común de la Universidad». Otro delegado destacó el sentido de corresponsabilidad que generan estos encuentros: «nos ayuda a darnos cuenta de que todos, desde nuestro lugar, colaboramos en construir un ambiente donde estudiar, rezar y convivir se entrelazan de manera muy natural».

Varios alumnos aprovecharon también para compartir cómo sus estudios en San Dámaso están iluminando su misión pastoral y evangelizadora en sus propios ambientes. «Lo que aprendemos aquí no se queda en un aula —explicó uno de los asistentes—. Cada día veo cómo la formación me da luz para acompañar a la gente en mi parroquia, para responder con hondura y serenidad a sus preguntas, y para anunciar el Evangelio con más claridad». Una alumna laica subrayó algo similar: «Yo me muevo en un entorno que no es explícitamente religioso, pero lo que estudio aquí me ayuda a dar razón de mi fe con más cariño y más fundamento. San Dámaso nos enseña a dialogar con el mundo sin perder la identidad cristiana». Otro estudiante añadió: «Estudiar teología no solo me cambia a mí; me capacita para sostener y animar la fe de otros. Lo que recibimos aquí tiene un efecto directo en la misión que cada uno lleva adelante en su ambiente».
Los delegados coincidieron en que la riqueza de San Dámaso reside en la diversidad de sus alumnos —sacerdotes, seminaristas, religiosos, laicos o también estudiantes de diferentes países, culturas y clases sociales— y en la unidad que se construye día a día a través del estudio, la vida espiritual y la convivencia. El equipo de Comunicación agradeció especialmente la sinceridad de las aportaciones, que reflejan un profundo sentido de pertenencia a la comunidad universitaria. La reunión concluyó con el deseo común de seguir impulsando iniciativas que refuercen ese clima de familia que define a San Dámaso y que acompaña a los estudiantes en su maduración intelectual, humana, espiritual y evangelizadora.