La UESD está impartiendo durante este curso académico un Curso de Gestión Parroquial, una iniciativa formativa organizada y dirigida por la Vicesecretaría para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española y orientada a ofrecer una formación integral y práctica sobre la administración económica de las parroquias.
El curso cuenta con la participación del personal de la propia Vicesecretaría y de expertos designados para cada ámbito, entre ellos Mons. Francisco César García Magán, secretario general de la Conferencia Episcopal Española y profesor de la Facultad de Derecho Canónico; Dña. Ester Martín Domínguez, directora de la Oficina de Transparencia de la CEE; D. José María Albalad Aiguabella, delegado de Economía de la Archidiócesis de Madrid; y D. José Luis Bravo Duró, ecónomo de la Archidiócesis de Madrid.
Según explica Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal y director del curso, esta formación se ofrece en dos modalidades, presencial y online. La edición presencial, que está concluyendo, ha contado con 30 alumnos, en su mayoría clérigos, aunque también con la participación de seglares. Proceden principalmente de Madrid, aunque también de diócesis como Getafe, Toledo, Cuenca, Canarias e incluso de Hispanoamérica.
“El curso aborda todos los temas que afectan a la gestión económica parroquial, desde su dimensión canónica hasta los aspectos más prácticos, como la organización de las cuentas corrientes, los pagos o el uso del Bizum”, señala Giménez Barriocanal. Entre los contenidos que han despertado mayor interés se encuentran la gestión de obras en las parroquias, la fiscalidad parroquial y del clero, así como las nuevas herramientas de rendición de cuentas, los portales de donativos y la transparencia. También se han tratado cuestiones muy concretas, como “los diez primeros pasos que debe dar un sacerdote al recibir la encomienda de una parroquia” o la relación con la administración diocesana.
La mayor parte de las sesiones han sido impartidas por el propio vicesecretario, con la participación y supervisión del secretario general de la Conferencia Episcopal. Además, el curso ha incorporado profesores especializados del ámbito de la CEE, como la directora de Transparencia o responsables del sostenimiento de la Iglesia.
Paralelamente, la versión online acaba de comenzar, con la participación de más de 135 alumnos procedentes de distintas diócesis, que cuentan desde el inicio con materiales de estudio, recursos bibliográficos y contenidos audiovisuales de apoyo. El curso permite obtener un diploma de la Universidad, mediante pruebas de evaluación y un trabajo final, o bien un diploma de asistencia para quienes opten por la modalidad de oyente. Dado el buen resultado de esta primera edición, está previsto que el curso pueda ofrecerse en años sucesivos.
Los propios alumnos destacan el valor pastoral de una formación que, aunque centrada en la gestión económica, conecta directamente con la misión de la Iglesia. Uno de ellos subraya que “la administración de los bienes de la Iglesia no es algo romántico o espiritual en apariencia, pero sí profundamente pastoral, porque se trata de gestionar bien el dinero de los pobres y los bienes que los fieles han confiado a la parroquia”. En esta línea, otro participante explica que “administrar correctamente es una forma de justicia hacia las personas a las que atendemos y una manera concreta de hacer rendir los talentos que Dios ha puesto en nuestras manos”.
Varios alumnos comparan la tarea del párroco con la de un padre de familia: “El sacerdote tiene la obligación de administrar los recursos como un padre que debe dar alimento, hogar y cuidado a los suyos, para poder atender las necesidades del pueblo que le ha sido encomendado”. Por eso, subrayan, el curso insiste en la importancia de la corresponsabilidad y la transparencia, también como camino de comunión con los fieles. “Es bueno que se sepa lo que la parroquia tiene y cómo se gestiona. A veces nos da vergüenza hablar de ello, pero la claridad genera confianza”, afirman.
Otros participantes valoran especialmente el enfoque sistemático y práctico del curso. “Muchas de estas cosas los párrocos las hemos tenido que aprender a base de equivocarnos”, reconoce uno de ellos. “Aquí se nos presentan de forma ordenada, con ejemplos reales de la vida parroquial, criterios objetivos y claves muy concretas sobre quién decide, cómo se compra, cómo se controla el gasto y cómo se rinden cuentas”.
Las sesiones dedicadas a la aportación voluntaria de los fieles y al sostenimiento de la parroquia también han tenido una acogida muy positiva. “Se nos ha ayudado a comprender que la parroquia no se mantiene ni por el Estado ni por una entidad abstracta, sino por el compromiso de los fieles, no solo económico, sino también con su oración, su tiempo y sus talentos”, explican. En este contexto, la formación en transparencia se percibe como una ayuda decisiva: “Un buen portal de transparencia y una rendición de cuentas clara nos libera de la sospecha y nos ayuda a administrar con más limpieza y credibilidad”.
La diversidad de perfiles —párrocos, vicarios, rectores de seminario, miembros de curias diocesanas, laicos profesionales y voluntarios— ha enriquecido notablemente el ambiente del curso. “Esta variedad nos ayuda a mirar más allá de nuestra propia realidad parroquial y a entender la gestión de los bienes de la Iglesia desde una perspectiva más global”, señalan.
Como resume uno de los alumnos, el curso ofrece “una visión de conjunto que ayuda a gestionar de manera práctica y real los bienes de la parroquia”, algo que muchos sacerdotes reconocen como un ámbito en el que todavía es necesario seguir mejorando. “Puede que la gestión económica asuste”, concluye otro participante, “pero bien entendida es una manera muy concreta de servir mejor al Pueblo de Dios”.
