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16-18 de junio de 2026

La Facultad de Filosofía de la UESD concluyó el curso de actualización para profesores y doctorandos titulado «Tres propuestas filosóficas contemporáneas desde Hispanoamérica: José Carlos Mariátegui, Enrique Dussel y Bolívar Echevarría», impartido por el filósofo e historiador del pensamiento José Luis Villacañas Berlanga, profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

Celebrado del 16 al 18 de junio, en sesiones de tarde, el curso ofreció un recorrido por tres autores decisivos para comprender algunas de las principales corrientes del pensamiento hispanoamericano contemporáneo y su modo de afrontar cuestiones como la modernidad, la identidad cultural, la emancipación, la relación con Europa y el lugar de las tradiciones indígenas e hispánicas en la configuración del presente. A lo largo de más de doce horas de trabajo y diálogo con los participantes, Villacañas propuso una lectura de conjunto del pensamiento hispanoamericano del siglo XX como un espacio de recepción crítica de la modernidad filosófica europea y de confrontación con determinadas formas de racionalidad política, económica y cultural desarrolladas en Occidente. En este marco, aparecieron como referencias relevantes autores y corrientes que ayudaron a configurar este horizonte intelectual, entre ellos José Gaos, mediador decisivo en la difusión del pensamiento heideggeriano en América Latina y figura clave en el diálogo entre tradición europea y elaboración filosófica propia.

La primera jornada estuvo dedicada a José Carlos Mariátegui, figura central para comprender la reflexión sobre la realidad peruana, el problema indígena y las posibilidades de una modernidad específicamente latinoamericana. Villacañas situó su pensamiento dentro de una tradición intelectual más amplia marcada por la crítica al positivismo y por la búsqueda de una voz propia para Hispanoamérica, en diálogo con autores como José Enrique Rodó, José Vasconcelos o Alfonso Reyes.

Uno de los ejes de esta sesión fue mostrar que Mariátegui no puede reducirse a la categoría de pensador político, sino que elaboró una propuesta cultural y espiritual orientada a responder a las insuficiencias de una modernidad concebida exclusivamente en términos abstractos o racionales. En este contexto, el curso abordó la importancia del viaje europeo del autor peruano y, particularmente, el influjo de la experiencia italiana y de pensadores como Benedetto Croce y Piero Gobetti. La cuestión indígena apareció así no como un elemento accesorio, sino como una clave estructural para interpretar la realidad latinoamericana.

La exposición prestó también atención al lugar del mito y de la dimensión simbólica en la propuesta mariateguiana. Villacañas destacó el intento del autor de encontrar formas de cohesión histórica y cultural capaces de conectar con la experiencia concreta de los pueblos y con una comprensión más amplia de la vida humana, abierta a dimensiones comunitarias y religiosas que el pensamiento moderno habría tendido en ocasiones a reducir. En este contexto, subrayó igualmente el papel de César Vallejo como figura decisiva para comprender la expresión literaria del sufrimiento y de la dignidad del mundo indígena.

La segunda jornada estuvo dedicada a Enrique Dussel, probablemente el autor más influyente de los estudiados. Villacañas presentó el desarrollo intelectual del filósofo argentino afincado en México desde sus primeras raíces europeas hasta la incorporación de corrientes como la fenomenología y, de modo particular, el pensamiento de Emmanuel Levinas. Desde este horizonte, Dussel aparece como uno de los principales representantes del esfuerzo por elaborar una filosofía situada, capaz de pensar América Latina desde categorías propias y de formular una crítica profunda a determinados modelos de modernidad y desarrollo.

Durante la sesión se analizó especialmente la tensión interna presente en su propuesta filosófica: por un lado, el intento de superar formas de racionalidad homogeneizadoras y de abrir espacio al reconocimiento del otro; por otro, el riesgo —señalado críticamente por Villacañas— de mantener todavía esquemas que dificulten una integración efectiva de la singularidad dentro de una pluralidad auténticamente abierta. El diálogo permitió profundizar en cuestiones relativas a la representación de lo indígena, la herencia del marxismo y la posibilidad de construir formas de convivencia capaces de evitar nuevas formas de absolutización política o cultural.

La tercera y última jornada estuvo centrada en Bolívar Echevarría, cuya propuesta fue presentada como uno de los intentos filosóficos más elaborados de repensar críticamente la modernidad tras las transformaciones políticas y culturales del siglo XX. En este contexto, Villacañas destacó especialmente la noción de ethos como categoría interpretativa para comprender distintas formas históricas de organización de la vida social.

A partir de esta clave, expuso la conocida tipología echevarriana de los distintos ethos de la modernidad y se detuvo particularmente en el llamado ethos barroco, entendido no como una referencia exclusivamente estética ni como una nostalgia del pasado, sino como una forma de habitar el mundo capaz de integrar pluralidad, tradición, dimensión simbólica y apertura universal. En esta lectura, el barroco aparece como una posibilidad de configuración social especialmente significativa para Hispanoamérica y abierta también a otras realidades culturales de África y Asia.

El curso concluyó con un intercambio final con los asistentes en el que se retomaron algunas de las cuestiones que atravesaron las tres sesiones: el valor del pensamiento hispanoamericano para comprender el presente, la relación entre identidad y universalidad, el papel de la tradición religiosa en la vida social, la recuperación crítica de las raíces culturales y la búsqueda de modelos de convivencia capaces de responder a los desafíos del individualismo, la tecnocracia y las nuevas formas de homogeneización contemporánea.

La Facultad de Filosofía cierra así una nueva edición de sus cursos de actualización reafirmando su compromiso con el estudio de las grandes corrientes del pensamiento contemporáneo y con el diálogo intelectual abierto a las preguntas culturales y antropológicas de nuestro tiempo.