La Facultad de Filosofía de la UESD acogió el pasado lunes 9 de junio el encuentro de estudio Perspectivas sobre la metafísica de la Segunda Escuela de Salamanca, una jornada dedicada a profundizar en una dimensión menos conocida, pero decisiva, de uno de los movimientos intelectuales más influyentes de la historia del pensamiento español.
El encuentro contó con la intervención del profesor Santiago Orrego, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, considerado uno de los máximos especialistas actuales en las aportaciones de la Escuela de Salamanca a la metafísica. Junto a él participó David Torrijos, profesor de la Facultad de Filosofía de la UESD, que presentó una investigación sobre la recepción de la noción de “subsistencia” en autores vinculados a esta tradición intelectual.
La Escuela de Salamanca es habitualmente recordada por sus contribuciones a la teología moral, el derecho, la teoría económica, la reflexión política y el nacimiento de una conciencia jurídica internacional. Su influencia trascendió ampliamente las aulas universitarias y contribuyó a renovar la comprensión de la dignidad humana, los límites del poder, la justicia entre los pueblos y el bien común. Sin embargo, su aportación a la metafísica ha recibido una atención menor, a pesar de constituir un capítulo de gran relevancia para entender la evolución del pensamiento filosófico y teológico de los siglos XVI y XVII.
En este campo ocupa un lugar destacado Francisco Suárez, autor de las célebres Disputaciones metafísicas, redactadas en Salamanca. Ahora bien, como se puso de relieve durante el encuentro, la obra de Suárez no fue un fenómeno aislado. En los últimos años del siglo XVI, otros autores relacionados directa o indirectamente con la Escuela de Salamanca elaboraron importantes reflexiones metafísicas. Entre ellos destacan Domingo Báñez, Pedro de Ledesma, Diego de Zúñiga, Diego Mas o Cristóbal de Ramoneda.
La ponencia de Santiago Orrego se centró precisamente en la necesidad de tener en cuenta el tratado Sobre el ser de Dios, de Pedro de Ledesma, para comprender algunos pasajes de la obra de Francisco Suárez. Según explicó, Suárez parece estar respondiendo de manera directa a determinadas tesis de Ledesma, lo que permite situar mejor algunas de sus posiciones metafísicas. Esta perspectiva llevó al profesor Orrego a presentar las ideas, todavía poco conocidas, de Ledesma sobre la perfección del ser divino.
A continuación, David Torrijos abordó la noción de “subsistencia”, prestando especial atención a la enseñanza de Cayetano, el célebre comentarista de santo Tomás de Aquino, y a su recepción por parte de diversos miembros de la Escuela de Salamanca a lo largo del siglo XVI. Su intervención permitió mostrar cómo las discusiones metafísicas de la época no fueron cuestiones marginales o puramente técnicas, sino debates fundamentales para comprender la relación entre filosofía, teología y tradición escolástica.
El encuentro adquirió además una especial actualidad por celebrarse apenas un día después de que el Papa León XIV se refiriera expresamente a la Escuela de Salamanca en su discurso ante el Congreso de los Diputados. En aquella intervención, el Pontífice recordó que, hace quinientos años, cuando España se vio situada ante responsabilidades históricas de alcance universal, algunos maestros salmantinos supieron introducir en el discernimiento histórico “la pregunta por el valor irreductible de todo ser humano y los límites morales del poder”.
El Papa subrayó también la importancia de la intuición del totus orbis, es decir, de una comunidad humana más amplia que cualquier poder particular. Desde esa perspectiva, la reflexión de la Escuela de Salamanca —y de manera particular la de fray Francisco de Vitoria, junto con otros dominicos y jesuitas— contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral capaz de afirmar que la autoridad comporta siempre una responsabilidad, y que todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes.
Esta referencia pontificia permitió situar el encuentro de la Facultad de Filosofía en un horizonte más amplio. La Escuela de Salamanca no pertenece únicamente al pasado ni constituye solo un objeto de estudio histórico. Su legado sigue planteando preguntas decisivas para el presente: cómo articular verdad y justicia, cómo ordenar moralmente el poder, cómo reconocer la dignidad de toda persona y cómo pensar los nuevos ámbitos en los que se despliega hoy la acción humana.
En este sentido, León XIV recordó que los “nuevos mundos” ya no se abren únicamente en los mapas, sino también en la técnica, la economía, la biomedicina y el universo digital. Precisamente por ello, el estudio de la Escuela de Salamanca conserva una notable actualidad: porque ayuda a pensar los desafíos contemporáneos desde una razón abierta a la verdad sobre el hombre y a los límites morales de la acción humana.
La jornada celebrada en San Dámaso se suma así a los distintos homenajes y actividades académicas dedicados a la memoria de la Escuela de Salamanca, cuyo quinto centenario se celebra durante este año 2026. Con este encuentro, la Facultad de Filosofía de la UESD ha querido contribuir a redescubrir una dimensión menos divulgada de esta tradición: su aportación metafísica, inseparable de su hondura teológica y de su influencia en la cultura europea.
El estudio de autores como Pedro de Ledesma, Francisco Suárez, Domingo Báñez o Cayetano permite comprender mejor la riqueza de una tradición intelectual que no solo pensó las grandes cuestiones jurídicas y políticas de su tiempo, sino también los fundamentos últimos de la realidad, de Dios, del ser creado y de la persona humana.
De este modo, el encuentro Perspectivas sobre la metafísica de la Segunda Escuela de Salamanca puso de manifiesto la vigencia de una herencia que sigue interpelando al pensamiento contemporáneo. En continuidad con su misión académica, la Universidad Eclesiástica San Dámaso continúa ofreciendo espacios de estudio y diálogo en los que la filosofía, la teología y la tradición intelectual de la Iglesia puedan iluminar las preguntas fundamentales del presente.