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La UESD acogió este sábado la cuarta sesión de la experiencia piloto del Nivel I del nuevo proyecto diocesano de formación de laicos de la Archidiócesis de Madrid, una iniciativa que busca renovar el marco formativo de los agentes de pastoral desde una pedagogía mistagógica centrada en la vocación bautismal.

La sesión, celebrada en formato matutino y vespertino, supuso el cierre de esta primera fase piloto —cuatro encuentros de un total de diez sesiones previstas— y estuvo dedicada al tema: “En Jesucristo se nos ha dicho todo”. La jornada fue dirigida por Santiago García Mourelo, profesor de la Universidad Pontificia Comillas, dentro de un proyecto coordinado por la Universidad de San Dámaso y concebido como una propuesta formativa diocesana.

La reflexión partió de una celebración centrada en el Evangelio de los discípulos de Emaús y giró en torno a la experiencia del diálogo que Dios quiere mantener con cada persona a través de su Hijo Jesucristo. Según explicó Juan Carlos Carvajal, vicerrector de San Dámaso y coordinador del Equipo del Nivel I, los participantes profundizaron especialmente en “la palabra que Dios nos dirige a nosotros en su Hijo Jesucristo” y en la necesidad de aprender a discernirla y acogerla en la vida cotidiana.

Durante el diálogo en grupos surgieron cuestiones vinculadas a las condiciones necesarias para reconocer esa presencia de Dios en la propia historia: “salir de la superficialidad”, “estar atentos y a la escucha” y aprender a descubrir cómo Dios “con mucha paciencia” va conduciendo la vida de cada persona.

La sesión permitió también profundizar en una comprensión más amplia de la Palabra de Dios. Como se puso de relieve en la reflexión compartida, “la palabra no es solamente la Escritura”; la Escritura permanece viva en la tradición de la Iglesia, en la proclamación, la escucha y la vida concreta del pueblo cristiano. Desde esa perspectiva, la formación buscó mostrar cómo Cristo continúa “encarnándose” en la vida de los creyentes y de la comunidad eclesial.

Una metodología centrada en la experiencia de fe

Por la tarde tuvo lugar una evaluación conjunta de la experiencia piloto. Los participantes realizaron una valoración positiva tanto del método como de la dinámica de las sesiones, destacando especialmente la novedad de esta pedagogía mistagógica basada en actos celebrativos, el diálogo en pequeños grupos y la integración entre experiencia de fe, reflexión y misión.

Según explicó Carvajal, los asistentes valoraron cómo esta metodología permite “hacer evidente la pluralidad de la Iglesia” y, al mismo tiempo, favorecer “una experiencia de comunión”. Asimismo, destacaron que la identidad bautismal “se ha ido profundizando a partir de los actos litúrgicos” y que la reflexión compartida ayuda a proyectar esa experiencia hacia la misión evangelizadora.

Los participantes señalaron también el cambio de estilo formativo que supone esta propuesta respecto a modelos más centrados en contenidos abstractos o puramente doctrinales. La experiencia fue percibida como una formación “más integral”, en la que la experiencia creyente ocupa un lugar central y se convierte en punto de partida para la reflexión teológica y pastoral.

Durante la evaluación surgieron además distintas propuestas sobre el modo concreto de implantar este itinerario en la diócesis y sobre las personas y estructuras que podrían acompañar su desarrollo futuro en parroquias, vicarías y delegaciones.

El objetivo previsto es que quienes han iniciado esta experiencia piloto puedan completarla el próximo curso y que, posteriormente, nuevos participantes se incorporen al itinerario con vistas a extender esta propuesta formativa al conjunto de la Archidiócesis de Madrid.

El Nivel I forma parte del nuevo proyecto diocesano de formación de laicos que la Archidiócesis pondrá en marcha en el curso 2026-2027. Este primer nivel, definido como “fundante”, busca ayudar a redescubrir el don bautismal como fuente de la identidad cristiana y origen de la participación de los laicos en la misión evangelizadora de la Iglesia.