Nuestro rector, Nicolás Álvarez de las Asturias, animó a los estudiantes de primer curso a aprovechar el tiempo de estudio, a integrarse en la vida universitaria y a participar activamente en la comunidad académica.
La UESD celebró el martes 6 de octubre el acto de bienvenida a los alumnos de primer curso, como un modo de acogerles y ayudarles a sentirse en casa desde el inicio de su formación. El encuentro tuvo lugar a las 13:00 horas en el Aula Pablo Domínguez y concluyó con un ágape en el que participaron profesores, personal y estudiantes.

Durante el acto intervinieron distintos miembros de la comunidad universitaria para presentar los principales servicios y recursos de San Dámaso. Javier Martín explicó los aspectos técnicos e informáticos que facilitan la vida académica; Celinda, subdirectora de la Biblioteca, animó a los nuevos alumnos a conocer sus instalaciones y a aprovechar sus fondos, además de mostrarles cómo utilizar el catálogo. También tomó la palabra el profesor Raúl Sacristán, Responsable de la Oficina de atención a los alumnos sacerdotes procedentes de otros países. Los capellanes, por su parte, recordaron cómo la vida académica se nutre también de la oración y de la vida sacramental, algo que la Universidad facilita.

Cerró el acto nuestro rector, Nicolás Álvarez de las Asturias, quien destacó el sentido de esta sencilla bienvenida: facilitar el conocimiento de los principales servicios y, sobre todo, comenzar desde el principio a crear comunidad universitaria. Recordó que San Dámaso es una universidad que nace de la convicción de que la fe necesita ser profundizada con rigor y en profundidad, una tarea indispensable para quienes están llamados a la evangelización y al servicio de la Iglesia.
Nuestro rector subrayó también algunas condiciones necesarias para vivir la vida universitaria: la existencia de una verdadera comunidad de profesores y alumnos, unidos por el tiempo dedicado al estudio, aunque con misiones distintas —unos enseñan, otros aprenden—; la importancia de defender el tiempo y el espacio de estudio, y de mantener un equilibrio entre interdisciplinariedad y especialización, especialmente entre los distintos ciclos de los estudios eclesiásticos.

Invitó igualmente a los alumnos a vivir con apertura y participación, evitando toda autorreferencialidad y aprovechando las jornadas, conferencias y actividades extraordinarias que ofrece la Universidad. Destacó el valor del trato personal, rasgo propio de San Dámaso, y animó a todos a implicarse mediante los delegados, encuestas o sugerencias que ayuden a mejorar la vida universitaria.
Finalmente, nuestro rector reiteró su bienvenida, expresó su agradecimiento y su plena disponibilidad hacia los alumnos, y deseó que este nuevo curso sea un tiempo fecundo de crecimiento intelectual y espiritual. Tras sus palabras, todos los asistentes compartieron un ágape en un ambiente distendido y fraterno.

