Madrid, 24 de septiembre de 2025
En la tarde del 24 de septiembre tuvo lugar en el Aula Pablo Domínguez de la Universidad Eclesiástica San Dámaso el acto de presentación del proyecto de su nueva Biblioteca, en el marco de un coloquio académico sobre lengua, cultura y fe. Participaron en el diálogo Nicolás Álvarez de las Asturias, Rector de la Universidad; Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española; y Bieito Rubido, director del diario El Debate, quien además actuó como moderador. El acto concluyó con una intervención del cardenal arzobispo de Madrid y Gran Canciller de la Universidad, don José Cobo, quien agradeció la presencia de los participantes y subrayó la importancia de este tipo de iniciativas como parte del compromiso de la Iglesia con la sociedad y la cultura contemporáneas. Asistieron, entre otros, la Viceconsejera de Política Educativa, Universidades y Ciencia de la Comunidad de Madrid, Ana Ramírez, y el embajador Alfonso Lucini, vocal asesor de la Obra Pía, además de numerosos directivos de entidades y fundaciones que ayudan a la Universidad.

El coloquio se articuló en torno a cuatro bloques temáticos que abordaron cuestiones de fondo sobre el papel cultural de la Iglesia en el siglo XXI, el lugar de la lengua en la transmisión de la fe, el valor de las humanidades en la sociedad contemporánea y la relación entre la Iglesia y los medios de comunicación. También se plantearon interrogantes sobre la posible renovación del lenguaje eclesial y el diálogo entre fe y razón, en el contexto universitario actual.
Entre los puntos destacados del encuentro, se subrayó la importancia de abrir espacios eclesiásticos a la sociedad como lugares de estudio y diálogo cultural; la necesidad de preservar y poner en valor el patrimonio bibliográfico; y el desafío de comunicar con profundidad y claridad en un tiempo marcado por el lenguaje breve y fragmentario. Se abordó, además, la responsabilidad compartida de instituciones como la Universidad, la Real Academia Española, la Iglesia y los medios de comunicación en el cuidado de la lengua como vehículo de pensamiento, tradición y propuesta ética.
Los ponentes compartieron reflexiones desde sus respectivos ámbitos, ofreciendo claves para comprender la aportación de la Iglesia a la cultura en el presente.

Nicolás Álvarez de las Asturias
El rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, Nicolás Álvarez de las Asturias, ofreció una reflexión sobre el papel cultural de la Iglesia en la historia y en la actualidad. Destacó el fuerte simbolismo del emplazamiento de la futura biblioteca, ubicada en la cripta de una basílica, lo que refleja el paralelismo entre estudio y oración: ambos requieren silencio y apertura interior. Al estar bajo tierra, subrayó, invita a buscar raíces más hondas para estudiantes e investigadores.
Al ser preguntado respecto a cómo acercar a los jóvenes a la fe, advirtió que el camino no es idolatrar la juventud, sino ofrecer lo que realmente es bueno para ellos. Sobre el lenguaje de la Iglesia, explicó que este debe conservar su sentido profundo, evitando caer en la confusión de Babel y manteniendo la claridad iluminada por Pentecostés.
En ese marco, destacó la misión de San Dámaso como espacio de formación rigurosa y de diálogo entre la fe y la razón, en un momento de creciente tecnificación y polarización social. Defendió el valor de las humanidades como fuente de sentido. El rector defendió que una biblioteca universitaria debe estar abierta a todos, como espacio de conocimiento inclusivo, y resaltó la importancia de las Humanidades para aprender a pensar mejor, reflexionar sobre el bien y el mal, y ampliar la razón. Señaló que una sociedad que olvida sus raíces culturales es fácilmente manipulable, y concluyó afirmando la urgencia de que la Iglesia y los cristianos expresen con claridad en qué creen, ofreciendo un horizonte ético que guíe a la sociedad.

Santiago Muñoz Machado
El director de la Real Academia Española destacó los vínculos históricos entre la Iglesia y la universidad, recordando el impulso del cardenal Cisneros al estudio bíblico. Subrayó la importancia de la Universidad Eclesiástica San Dámaso como institución fundada para la formación de religiosos, afirmando que la Iglesia no es la única portadora del conocimiento, pero sí tiene el deber de custodiar y transmitir su extraordinario patrimonio cultural y espiritual.
Además, defendió la necesidad de preservar la raíz cristiana de Europa y de difundirla a toda la sociedad. En el plano lingüístico, reconoció la continua evolución del español como una riqueza, aunque incidió en el empobrecimiento del lenguaje en diversos ámbitos público, entre ellos en la política actual, y reivindicó que los responsables públicos deben ser ejemplares en el cuidado del lenguaje y pidió mayor claridad y sencillez en la expresión para favorecer la comprensión de todos.

Bieito Rubido
Como moderador del coloquio, Bieito Rubido, director de El Debate, celebró la futura biblioteca de San Dámaso subrayando que lo esencial es “que la gente lea”, porque la lectura y la cultura son las que verdaderamente hacen progresar a la sociedad, haciéndola más justa, culta, feliz y libre. Destacó que el conocimiento es el motor del progreso y defendió el papel central de la cultura como generadora de desarrollo humano.
Asimismo, puso el acento en la importancia de la lengua y la claridad en la comunicación. Recordó que en el periodismo la primera cortesía es la claridad, porque es necesario llegar a públicos muy diversos. En este sentido, reclamó un esfuerzo compartido en la educación y en la transmisión cultural, advirtiendo que la falta de formación entre los jóvenes y, especialmente, entre los políticos, acaba repercutiendo negativamente en toda la sociedad.

Cardenal José Cobo
El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid y gran canciller de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, cerró el acto agradeciendo la presencia de los asistentes y el apoyo recibido para hacer realidad la nueva biblioteca, en especial el respaldo de Juan Manuel Cendoya, vicepresidente del Banco Santander, y la colaboración de los ponentes del coloquio. Subrayó que los proyectos necesitan “cómplices” y personas con altura de miras que contribuyan no solo con mecenazgo, sino también con compromiso y visión.
En su intervención recordó su visita a los presos en Soto del Real, destacando que la Iglesia está llamada a ser luz en medio de la oscuridad “no solo con palabras, sino con acciones concretas”. Reivindicó la presencia activa de la Iglesia en todos los ámbitos de la sociedad madrileña, especialmente allí donde más se necesita, con jóvenes comprometidos en la defensa de los derechos humanos, el cuidado de la creación y la promoción de la cultura.
Cobo aseguró que la Iglesia seguirá apostando por la educación de los más vulnerables, incluso en colegios parroquiales deficitarios, porque “nuestro tesoro no son los beneficios, sino la gente que hace presente la luz del Evangelio”. Invitó a soñar y a sumar oración, talento y recursos para construir esperanza, convencido de que, frente a los profetas del desastre, la cultura y la fe muestran que “la sociedad tiene remedio”.
La jornada finalizó con un vino español, en un ambiente distendido que permitió seguir compartiendo impresiones entre los asistentes.

Un proyecto de largo alcance: la nueva Biblioteca de San Dámaso
El proyecto de la nueva Biblioteca se enmarca en el plan estratégico de la Universidad Eclesiástica San Dámaso como una apuesta decidida por poner en valor el fondo bibliográfico que custodia la Iglesia en Madrid. No se trata únicamente de preservar un patrimonio, sino de ofrecer un espacio moderno, tecnológicamente avanzado y plenamente integrado en el ámbito académico y cultural. Con esta iniciativa, la Universidad refuerza su compromiso con la excelencia investigadora, la apertura a la sociedad y la proyección internacional de su labor formativa.
La futura sede, situada en la cripta de la Basílica de San Francisco el Grande —uno de los enclaves más emblemáticos del patrimonio eclesiástico y artístico de la capital—, contará con 1.717 metros cuadrados útiles. El diseño arquitectónico ha sido concebido para conjugar funcionalidad, respeto por el entorno histórico y dotación tecnológica de vanguardia. El espacio podrá albergar hasta 350.000 volúmenes y estará distribuido en zonas diferenciadas para investigadores (con 47 puestos de trabajo y acceso directo a las principales obras de consulta) y para estudiantes (con 84 puestos, entre los que se incluye la sala Rafael del Pino y un área multifuncional destinada a seminarios, formación especializada y actividades culturales).
El fondo bibliográfico que dará contenido a esta nueva sede está formado por más de 200.000 libros y 1.375 títulos de revistas, con una destacada sección de obras antiguas: 11 incunables, 116 manuscritos y 7.175 libros impresos entre los siglos XVI y XVIII. Se trata de un patrimonio documental de gran relevancia para los estudios teológicos, filosóficos, históricos y humanísticos, que podrá ser investigado y consultado en condiciones óptimas gracias a las mejoras en conservación, almacenamiento y accesibilidad. Además, el proyecto contempla una ambiciosa línea de digitalización y catalogación, que permitirá no solo preservar estos fondos, sino también ponerlos al servicio de una comunidad investigadora internacional.
Más allá de su dimensión académica, la Biblioteca quiere convertirse en un verdadero motor cultural, un espacio de encuentro entre generaciones y tradiciones, entre la historia y la contemporaneidad. Su creación responde también a una visión integradora del saber, donde lo eclesiástico y lo civil, lo científico y lo humanístico, se enriquecen mutuamente.
La iniciativa cuenta con el respaldo de instituciones públicas y privadas, entre ellas la Obra Pía de los Santos Lugares —entidad dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores que ha cedido el espacio—, el Banco Santander y la Fundación Rafael del Pino, ambas implicadas en el sostenimiento económico del proyecto. Este apoyo interinstitucional refleja la creciente conciencia de que la cultura, como bien común, requiere de alianzas sólidas y generosas para garantizar su transmisión y desarrollo.
Con esta Biblioteca, San Dámaso refuerza su vocación de servicio a la sociedad, su compromiso con la excelencia académica y su voluntad de seguir proyectando la riqueza cultural del cristianismo en el corazón de la vida contemporánea. Es, en definitiva, una apuesta de largo recorrido que busca perdurar en el tiempo y convertirse en una referencia para las próximas generaciones de estudiantes, investigadores y ciudadanos.