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17 de junio de 2026

Los profesores de la UESD celebraron una jornada de convivencia con motivo del final del curso académico, en un encuentro que combinó cultura, diálogo y fraternidad universitaria. La iniciativa ofreció una ocasión para compartir un tiempo distinto al de la actividad ordinaria de las aulas, los despachos y las reuniones académicas, favoreciendo el encuentro personal entre los docentes al término de un año de trabajo intenso.

La jornada comenzó a las 12:30 h con una visita guiada al Museo Lázaro Galdiano, en la que participaron quince profesores. Durante el recorrido, los asistentes pudieron conocer algunas de las piezas más significativas de la colección y acercarse a la historia de una de las instituciones culturales más destacadas de Madrid. La visita permitió apreciar la riqueza artística del museo y ofrecer un espacio de diálogo en torno al valor del patrimonio, la memoria cultural y la formación humanística.

El Museo Lázaro Galdiano, situado en el palacio de Parque Florido, conserva una importante colección de pintura, escultura, artes decorativas, joyas, manuscritos y objetos históricos reunidos por José Lázaro Galdiano. La visita fue una oportunidad para contemplar obras de distintas épocas y estilos, y para recordar la importancia de la cultura como ámbito privilegiado de encuentro entre la fe, la razón, la belleza y la historia. En este contexto, se destacó durante la jornada que “también estos momentos de convivencia forman parte de la vida universitaria, porque ayudan a conocernos mejor y a reconocer el trabajo compartido durante todo el curso”. La visita cultural fue, así, no solo una actividad formativa, sino también una ocasión para conversar con calma y fortalecer los vínculos entre profesores de distintas áreas de la Universidad.

Tras la visita, los profesores se reunieron a las 14:15 h para la comida de fin de curso en La Mucca de Serrano, donde participaron dieciocho docentes. El encuentro permitió prolongar la jornada en un ambiente distendido, marcado por la cercanía, el agradecimiento y la conversación. Durante la comida se compartieron impresiones sobre el curso que concluye, los principales momentos vividos durante el año académico y algunos de los retos que se abren de cara al próximo curso.

La convivencia sirvió también para poner en valor el trabajo realizado por el claustro a lo largo del año. La docencia, la investigación, la atención a los alumnos y la vida académica cotidiana requieren una dedicación constante que encuentra en estos encuentros un espacio sencillo, pero significativo, para el descanso, la gratitud y el reconocimiento mutuo. Este tipo de iniciativas forman parte de la vida ordinaria de la Universidad y contribuyen a cuidar la dimensión comunitaria de la tarea académica. La misión universitaria no se desarrolla únicamente en las clases, seminarios o publicaciones, sino también en los espacios de encuentro que permiten reforzar la colaboración, la confianza y el sentido de pertenencia a una misma comunidad educativa. La jornada de fin de curso fue, por tanto, una ocasión para agradecer el camino recorrido, compartir un tiempo de convivencia y renovar el compromiso común con la misión de la UESD al servicio de la Iglesia, de la cultura y de la formación teológica.