La UESD celebró ayer la fiesta de Santo Tomás de Aquino, patrono de las universidades y de los estudiantes, con un acto académico que tuvo como centro la Eucaristía en la Real Colegiata de San Isidro, presidida por don Vicente Martín Muñoz, obispo auxiliar de Madrid.
La celebración reunió a profesores, alumnos, miembros de la Junta de Gobierno y numerosos sacerdotes, subrayando el carácter comunitario de una jornada especialmente significativa para la vida universitaria.
En su homilía, el obispo auxiliar recordó la figura de Santo Tomás como un hombre en camino hacia Dios, consciente de la grandeza del Misterio y siempre abierto a la búsqueda de la verdad. Su estudio —señaló— no fue un ejercicio puramente intelectual, sino una auténtica contemplación nacida de la oración, fuente de su fecundidad teológica y de su entrega apostólica.
Desde esta perspectiva, se puso de relieve que la teología auténtica no puede reducirse a la erudición, sino que está llamada a brotar de una relación viva con el Señor y a traducirse en testimonio. En palabras de la tradición de la Iglesia, el mundo necesita hoy no solo maestros, sino testigos, capaces de anunciar el Evangelio con la coherencia de su propia vida.
La universidad, se recordó también, ha de ser un espacio abierto al diálogo, a la reflexión y al discernimiento, pero igualmente un lugar desde el que se propongan caminos concretos para la evangelización. No habrá una nueva etapa misionera sin evangelizadores renovados interiormente, sin un contacto personal, lúcido y apasionado con Jesucristo.
A la luz del Evangelio proclamado, se destacó además la importancia de la pobreza evangélica y la confianza en la Providencia: salir a la misión llevando lo esencial, libres de ataduras, disponibles y centrados en la autoridad de Cristo y en la fuerza de su Palabra.
Al finalizar la celebración, el obispo agradeció el servicio que la Universidad San Dámaso presta a la Iglesia diocesana y universal, animándola a seguir siendo un espacio que ayude a descubrir y mostrar la presencia de Dios en una sociedad necesitada de sentido y esperanza, a ejemplo de Santo Tomás de Aquino.