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Jueves, 26 de marzo

El seminario “Cristianismo y cambio de época” celebró el pasado jueves 26 de marzo una nueva sesión dedicada a una de las cuestiones más decisivas del momento presente: el papel de la información en las sociedades contemporáneas. Bajo el título “Información, desinformación y medios: ¿cuarto o único poder?”, la sesión contó con la intervención de Marta Martín (Universidad de Alicante), quien ofreció un análisis profundo del ecosistema mediático actual y de sus implicaciones culturales, políticas y sociales.

La sesión reunió a profesores y expertos procedentes de diversas instituciones académicas y culturales —entre ellas CEU, CUNEF, Fundación Pablo VI y la Universidad Complutense de Madrid—, así como representantes del Aspen Institute y de la Archidiócesis de Madrid, en un contexto de diálogo interdisciplinar que caracteriza a este seminario.

Partiendo de la aceleración provocada por la pandemia y el proceso de hiperdigitalización que ha intensificado el consumo de información, Marta Martín planteó algunos de los dilemas fundamentales de nuestro tiempo: si somos hoy más libres o más vulnerables a nuevas formas de alienación; qué significa realmente “comunicar” en una sociedad hiperconectada; y qué está ocurriendo con la esfera pública en un contexto en el que convivimos entre lo digital y lo real, en ocasiones en una suerte de “pseudorealidad” que condiciona nuestras decisiones.

En su exposición, subrayó cómo la comunicación ha pasado de ser un instrumento a convertirse en una auténtica fuerza productiva con vida propia, expansiva y sinérgica, cuya lógica difiere de la de cualquier otro recurso: cuanto más se comparte, más crece. Este fenómeno, unido a la transformación en los hábitos de consumo —cada vez más mediatizados por redes sociales, contenidos fragmentados y sin verificación—, está alterando profundamente la forma en que se construye la opinión pública.

Entre los efectos más significativos, la ponente destacó la pérdida de confianza en los medios de comunicación, especialmente acusada en países como España, Estados Unidos o Brasil, así como la creciente polarización y la desaparición de espacios comunes de diálogo. A ello se suma un fenómeno cada vez más extendido: la evitación selectiva de la información, es decir, la renuncia consciente a informarse ante la sensación de saturación, impotencia o falta de credibilidad.

En este contexto, Marta Martín abordó el llamado “desorden informativo”, que compromete un derecho fundamental reconocido en las democracias: el derecho a recibir información veraz. La proliferación de contenidos falsos, manipulados o sacados de contexto —ya sea en forma de desinformación deliberada, información errónea o incluso datos verídicos utilizados con fines dañinos— plantea desafíos de gran calado tanto para los medios como para las instituciones.

La ponente advirtió también de los riesgos asociados a las respuestas que se están articulando frente a este fenómeno. Si bien la lucha contra la desinformación es necesaria, existe el peligro de que ciertas herramientas —como los sistemas de verificación o clasificación de contenidos— puedan derivar en mecanismos de control del discurso público. “Cuando los gobiernos se erigen en árbitros de la verdad, la cuestión no es si habrá abusos, sino cuántos y con qué consecuencias”, ha señalado en sus recientes publicaciones, poniendo de relieve la delicada tensión entre regulación y libertad.

La reflexión se completó con una mirada antropológica al denominado homo digitalis, caracterizado por una constante exposición a narrativas enfrentadas, una creciente dependencia del entretenimiento y una capacidad de atención fragmentada. En este escenario, la regulación, por sí sola, se muestra insuficiente ante la rapidez de los cambios, lo que apunta a la necesidad de reforzar la educación en valores, el pensamiento crítico y la responsabilidad individual.

La sesión puso de manifiesto, en definitiva, la complejidad de un fenómeno que no puede reducirse a soluciones técnicas o normativas, sino que exige una reflexión más profunda sobre la verdad, la libertad y el bien común. En línea con el espíritu del seminario “Cristianismo y cambio de época”, el encuentro ofreció un espacio privilegiado para el análisis y el diálogo sobre los grandes retos culturales de nuestro tiempo.