La Facultad de Teología de la UESD celebró del 30 de junio al 3 de julio las III Jornadas de formación teológico-espiritual para la vida consagrada bajo el lema: “La vida consagrada a los 60 años del Concilio Vaticano II. Memoria, discernimiento y esperanza”. Hubo gran participación de todas las realidades de vida consagrada: vírgenes consagradas, congregaciones de vida apostólicas, monasterios y órdenes mendicantes. También asistieron laicos, profesores de la universidad y sacerdotes.
Una mirada a los documentos conciliares desde la vida consagrada
La primera jornada corrió a cargo de la profesora Cecilia Ruiloba Castelazo, con el tema La Vida Consagrada en el Concilio Vaticano II. Una relectura de los Documentos. Durante su ponencia llevó a cabo un repaso de los documentos conciliares desde la vida consagrada, buscando profundizar en la novedad aportada por este acontecimiento eclesial desde la eclesiología de comunión, en el que se ofrecen los principios de renovación de la vida consagrada en la Iglesia. Se analizó cuál era la situación de la vida consagrada antes del Concilio y qué sucedió en ese evento del Espíritu, sobre todo profundizando en la Lumen Gentium, que trata de la vida consagrada desde la perspectiva de la eclesiología de comunión, y en Perfectae Caritatis, que es el decreto propio de la vida consagrada sobre la renovación de la vida consagrada.
Tres crisis y nuevos horizontes para la vida consagrada
La segunda jornada la protagonizó el profesor Carlos Martínez Oliveras, con el tema La recepción conciliar. Discernimiento sobre la renovación de la Vida Consagrada, centrando su reflexión en la historia de la recepción del Concilio. Empezó su ponencia refiriéndose al 8 de diciembre de 1965, día en que se clausuró el evento conciliar. Se refirió a tres grandes crisis que han abierto tres horizontes de novedad: la crisis de identidad, porque ha consistido en la búsqueda por parte de la vida consagrada de su lugar en la Iglesia; la crisis de pertenencia, porque la llamada del Concilio a recuperar la identidad, volviendo a las fuentes de los carismas, ha provocado que los institutos hagan una reflexión sobre cuál ha sido el origen de la llamada o cómo puede reproponerse hoy; la crisis de disponibilidad, estudiando los documentos magisteriales que han ido surgiendo durante estos sesenta años.
En los últimos años han aparecido varios documentos sobre la identidad de distintas formas de vida consagrada (uno sobre las vírgenes consagradas, otro sobre la vida contemplativa femenina, otro sobre la vida eremítica, otro sobre el tema de la fidelidad). El ponente se refirió a cómo hacer un camino de maduración personal, humana y espiritual, para mantenerse fieles a la llamada pero sobre todo con la disposición misionera de apertura y creatividad en el espíritu.
Sinodalidad y vida consagrada: comunión para la misión
La tercera jornada corrió a cargo del profesor Gonzalo Tejerina Arias, con el tema: La Vida Consagrada y la sinodalidad. Perspectivas de futuro. Si a los veinte años del Concilio Juan Pablo II precisó que la palabra clave era la comunión, a los cincuenta años del Concilio el Papa Francisco, profundizando en ese acontecimiento eclesial, ofreció la palabra sinodalidad. El ponente hizo una reflexión sobre la sinodalidad en el corazón de la eclesiología y posteriormente se refirió a cómo la sinodalidad ilumina la naturaleza de la vida consagrada ad intra, porque la vida consagrada es una realidad sinodal, lo que abre a una misión ad extra en la Iglesia. La vida consagrada es una realidad sinodal, porque es una realidad del espíritu, de participación, de comunión, fraternidad y misión y puede promover e incentivar en la Iglesia el camino sinodal.
En los últimos años han aparecido varios documentos sobre la identidad de distintas formas de vida consagrada (uno sobre las vírgenes consagradas, otro sobre la vida contemplativa femenina, otro sobre la vida eremítica, otro sobre el tema de la fidelidad). El ponente se refirió a cómo hacer un camino de maduración personal, humana y espiritual, para mantenerse fieles a la llamada pero sobre todo con la disposición misionera de apertura y creatividad en el espíritu.
Signo de esperanza para el mundo: la vida consagrada hoy
La última ponencia, La Vida Consagrada, signo de esperanza, fue impartida por Luis Marín de San Martín, Subsecretario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos. En medio de las sombras de este mundo, la centralidad de Cristo, la experiencia de comunión por la perspectiva trinitaria y el dinamismo misionero hacen de la vida consagrada un signo de esperanza, primero por ella en sí misma y también por lo que significa para el mundo, por su carácter profético. El ponente irradió entusiasmo, gracias a la amplia perspectiva de la Iglesia que le ha proporcionado su presencia alentando el Sínodo de la sinodalidad.
Tres testimonios, tres signos: cruz, caridad y contemplación
Las jornadas concluyeron con una mesa redonda con tres signos de esperanza de la vida consagrada.
El primero, la cruz, por parte del padre Desiderio García Martínez, carmelita, que habló de la historia de Pablo María de la Cruz, un joven de 21 años que murió el 15 de julio de 2023 ofreciendo su vida a Cristo, enamorado de Él, y que recibió in artículo mortis la profesión en la orden del Carmen.
El segundo, la caridad, por parte de Daniel Izuzquiza Regalado, jesuita que está iniciando un proyecto con unos hermanos en Almería: una casa de comunidad abierta a la acogida de jóvenes trabajadores en los invernaderos que viven en condiciones injustas. Será una comunidad de fraternidad, acogida, humanización y oración común.
El tercero, la contemplación, a través del testimonio de la madre Claudia Maiorelli, que viene de un monasterio de religiosas agustinas en Italia y que se refirió a la experiencia que están viviendo de una contemplación abierta a la acogida, a la escucha de los signos de los tiempos y a una nueva reflexión sobre la contemplación como mujeres, en la que el mundo afectivo, relacional, el ámbito del estudio y la creatividad a través del trabajo se está reproponiendo y repensando de un modo nuevo.