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Con motivo del inicio del viaje apostólico del Papa León XIV a España, Gabriel Richi, profesor de la Facultad de Teología de la UESD, ha publicado un artículo en el medio italiano ilsussidiario.net en el que ofrece algunas claves de lectura sobre el significado eclesial y cultural de esta visita. Su reflexión parte de una idea que, según señala, atraviesa desde el comienzo el pontificado de León XIV: la llamada constante a la unidad.

Richi observa que no es casual que España haya sido elegida como el primer destino europeo del Papa —más allá de Italia y el Principado de Mónaco—. A su juicio, el viaje tiene un valor simbólico particular porque el Santo Padre visita un país que vive plenamente las tensiones propias de la secularización occidental, pero donde continúa existiendo una experiencia viva y popular del catolicismo.

Uno de los aspectos centrales del artículo es precisamente esa valoración del catolicismo popular español. Frente a una comprensión reducida o elitista de la fe, Richi subraya que la realidad eclesial española sigue teniendo un carácter profundamente popular:

«El nuestro no es un catolicismo de élite, de intelectuales, sino de pueblo».

Ese pueblo cristiano —añade— encuentra un elemento decisivo de cohesión en la comunión con el Sucesor de Pedro:

«Un pueblo unido en el seguimiento de Cristo gracias a un agudo sentido de la unidad con el sucesor de Pedro».

El profesor de la UESD destaca además que esta vinculación histórica del pueblo español con el Papa ha contribuido, en su opinión, a preservar a la Iglesia en España de ciertas formas de repliegue tradicionalista y le ha permitido vivir la fe dentro del cambio de época contemporáneo sin perder su dimensión comunitaria.

Al mismo tiempo, Richi identifica un desafío importante para la Iglesia española: superar lo que denomina el dualismo entre fe y vida. Según explica, a lo largo de la modernidad se ha producido con frecuencia una separación entre la adhesión doctrinal y la manera concreta de afrontar ámbitos como la política, la economía o la cultura.

En este contexto, el autor considera especialmente iluminador el magisterio reciente de León XIV, particularmente la encíclica Magnifica humanitas, donde se propone una comprensión de la verdad no como una posesión que se impone, sino como un don que se comparte:

«La comprensión de la verdad como don para compartir y no como posesión que reivindicar libera a la Iglesia de la tentación de añorar formas de presencia fundadas en el poder».

Richi señala también que la doctrina social de la Iglesia aparece en este texto como «un camino de discernimiento comunitario», capaz de generar una presencia cristiana renovada en la sociedad.

En uno de los pasajes que considera más significativos, recuerda que el fundamento de toda renovación social está en el encuentro con Cristo:

«Del encuentro con Cristo nace una humanidad nueva capaz de construcción social».

El artículo concluye señalando que el viaje apostólico de León XIV puede representar una doble oportunidad para la Iglesia en España: por un lado, confirmar el carácter popular del catolicismo español y, por otro, renovar una experiencia unitaria e integral de la fe, capaz de iluminar todos los ámbitos de la vida humana.

En palabras del propio Richi, cabe esperar de esta visita:

«Una beneficiosa confirmación de la índole popular de nuestro catolicismo y un relanzamiento decidido de una experiencia unitaria e integral de la fe que ilumine y acompañe cada aspecto de la aventura humana».