Nicolás Álvarez de las Asturias, rector de la UESD, publicó en el suplemento especial de ABC del pasado viernes un artículo titulado «Una visita para recordar lo que nos une», con motivo del viaje apostólico del papa León XIV a España. En su texto, presenta la visita del Papa, prevista del 6 al 12 de junio, como un acontecimiento religioso largamente esperado por millones de católicos, pero también como una visita institucional de primer orden. A su juicio, la presencia de León XIV en España constituye una ocasión para pensar de nuevo “qué lugar ocupa la Iglesia en la vida de España” y qué puede aportar, desde su propia misión, al bien común.
Álvarez de las Asturias subraya que el Papa llega como pastor de la Iglesia universal, pero también como una voz moral que no se dirige únicamente a los católicos. En este sentido, considera que su paso por las instituciones del Estado no debe interpretarse como un privilegio, sino como “encuentro y oportunidad”, especialmente en un momento en el que la vida pública necesita recuperar fundamentos compartidos.
El artículo recuerda también que la historia de España no puede comprenderse sin el cristianismo. El rector señala que sus universidades, su arte, su derecho, su lengua, su sensibilidad social y muchas formas de solidaridad cotidiana han sido modeladas en buena medida por la fe cristiana. Reconocerlo, precisa, no significa confundir Iglesia y Estado, sino aceptar que la historia de un pueblo no se construye desde el olvido, sino desde “una memoria agradecida y crítica a la vez”.
Desde esta perspectiva, los encuentros institucionales previstos durante la visita adquieren un significado especial. La ceremonia de bienvenida en el Palacio Real, la visita a los Reyes, el encuentro con el presidente del Gobierno y la presencia ante el Parlamento español expresan, según el autor, la posibilidad de subrayar una dimensión esencial de la vida común: la búsqueda del bien común en una sociedad plural.
El rector de la UESD insiste en que la Iglesia no pretende sustituir a la política ni ofrecer soluciones técnicas a problemas que corresponden a la deliberación democrática. Sin embargo, recuerda que la vida pública necesita fundamentos morales, una idea compartida de la dignidad humana y una disposición permanente al diálogo. Cuando estos elementos se debilitan, advierte, la política corre el riesgo de reducirse a “pura gestión del poder” o a una “confrontación interminable”.
En el artículo, Álvarez de las Asturias vincula esta reflexión con la reciente encíclica Magnifica humanitas, en la que León XIV recuerda que “la búsqueda de la verdad es un elemento esencial para la democracia”. Esta llamada, afirma el rector, resulta especialmente oportuna en un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la inteligencia artificial y la creciente confusión entre realidad y apariencia.
El texto destaca, además, que la relación entre Iglesia y Estado exige siempre delicadeza, especialmente en España. Frente a quienes pretenden reducir la fe al ámbito estrictamente privado o, por el contrario, confundir el anuncio cristiano con el poder, el rector propone una presencia pública de la Iglesia basada en la libertad, la colaboración leal y el servicio. “Presencia pública sin imposición, libertad religiosa sin privilegio, colaboración leal sin dependencia”, resume.
Para Álvarez de las Asturias, la agenda del Papa en España confirma esta amplitud de mirada. Junto a los encuentros institucionales, están previstos actos con jóvenes, obispos, comunidades diocesanas, voluntarios, personas vulnerables, migrantes, presos, realidades de caridad y representantes de la sociedad civil. Esa combinación muestra que la Iglesia dialoga con las instituciones, pero no olvida que su lugar está también allí donde la dignidad humana se ve más herida o amenazada.
El Rector de la UESD concluye que León XIV no viene a resolver los problemas políticos de España ni a tomar partido en disputas coyunturales, pero su visita puede ayudar a recuperar un lenguaje público “menos defensivo y más esperanzado”. En tiempos de polarización, afirma, esta visita es una oportunidad para la Iglesia, para las instituciones y para todos los ciudadanos, creyentes o no, de volver a mirar juntos lo esencial.
