La profesora Rosario Neuman, de la Facultad de Filosofía de la UESD, ha participado en el curso de verano «Los desafíos éticos de la tecnociencia», celebrado los días 13 y 14 de julio de 2026 en la sede de Ávila de la Fundación Tatiana.
El encuentro fue organizado por el Seminario Permanente «Naturaleza y Libertad» de la Universidad de Sevilla, bajo la dirección de Juan Arana Cañedo-Argüelles, director del Seminario y académico numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. La propia Fundación Tatiana señala que el objetivo del curso era analizar, a partir de algunos de los principales filósofos, científicos y humanistas contemporáneos, los desafíos éticos derivados del desarrollo de la ciencia actual.
Neuman intervino con la ponencia «Michel Henry y la crítica a una técnica emancipada de la vida», centrada en el pensamiento del filósofo y fenomenólogo francés Michel Henry (1922-2002). El programa general del curso incluía precisamente a Henry entre los autores estudiados, junto con figuras como Hans Jonas, Alan Turing, Robert Spaemann, Martha Nussbaum, Martin Buber, Einstein, Oppenheimer o Herbert Marcuse.
En su intervención, la profesora de San Dámaso expuso la crítica de Henry a una tecnociencia que termina desarrollándose de manera autónoma, al margen de las necesidades y de la experiencia concreta de la vida humana. La presentación utilizada durante la ponencia parte de la concepción henryana de la vida como «inmanencia radical» y «autoafección» y muestra cómo, desde ella, el filósofo francés realiza una crítica de la ciencia y de la técnica modernas.
Uno de los ejes de la exposición fue la obra La barbarie, publicada originalmente en 1987. En ella, Henry sostiene que la ciencia moderna, cuando prescinde de la sensibilidad y de la subjetividad, puede acabar convirtiéndose en una técnica desligada de la cultura y de la vida. Según el planteamiento desarrollado por Neuman, el problema no reside simplemente en la existencia de la técnica, sino en su emancipación respecto del sujeto viviente y de los fines propiamente humanos.
La ponencia profundizó asimismo en la diferencia que establece Henry entre el «saber de la vida» y el saber objetivo de la ciencia. Frente a una comprensión exclusivamente objetiva del conocimiento, el filósofo francés reivindica la experiencia inmediata de la vida, que se conoce a sí misma desde su propia afectividad y constituye, para él, el fundamento originario de la praxis.
Desde esta perspectiva, la técnica moderna adquiere un significado problemático cuando deja de ser una prolongación de la acción humana y comienza a constituirse como un sistema de procesos que se desarrollan según su propia lógica. En la interpretación presentada por Neuman, Henry identifica en este fenómeno uno de los rasgos decisivos de la modernidad: la sustitución progresiva de la acción subjetiva por procesos objetivos y autónomos.
Esta transformación desemboca en lo que el pensador francés denomina la «nueva barbarie», una situación en la que el desarrollo técnico deja de estar subordinado al desarrollo de las posibilidades de la vida humana. La presentación de Neuman recoge así la advertencia de Henry ante una técnica convertida en un proceso que tiende a avanzar por sí mismo, sin una instancia externa que determine sus límites o sus fines.
El curso reunió a especialistas procedentes de numerosas instituciones españolas y americanas. Según la información oficial de la Fundación Tatiana, participaron profesores de la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad de Valladolid, la Universidad Rey Juan Carlos, la Universidad del Desarrollo de Santiago de Chile, la Universidad de Málaga y la Universidad Eclesiástica San Dámaso, además de representantes del Ateneu Sant Pacià de Barcelona, el Instituto de Astrofísica de Canarias y el Tecnológico de Monterrey, entre otras instituciones. La Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla también incluyó el encuentro en su programación académica, confirmando su celebración en Ávila entre el 13 y el 14 de julio.
La participación de Rosario Neuman se inscribe en su actividad docente e investigadora en San Dámaso, donde actualmente es profesora adjunta a cátedra de la Facultad de Filosofía. Su presencia en el curso permitió incorporar al debate contemporáneo sobre la tecnociencia una reflexión filosófica que sitúa en el centro la pregunta por la vida humana, la subjetividad y los límites éticos del desarrollo tecnológico.