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Sara Morais Vargas, que ha sido CEO de GAD3 y dirigió la encuesta sobre abusos realizada para la Oficina del Defensor del Pueblo, ha impartido durante el mes de mayo dos sesiones en la Facultad de Filosofía de la UESD, en el marco de la materia Sociología general. La asignatura, que forma parte de los estudios de la Facultad de Filosofía, se ofrece también como curso opcional en el ciclo de Bachillerato de la Facultad de Teología, favoreciendo así que alumnos de distintos itinerarios académicos puedan aproximarse a algunas de las grandes cuestiones que plantea el análisis de la sociedad contemporánea.

Las sesiones estuvieron centradas en la sociología aplicada y, de manera particular, en la medición de la opinión pública a través de las encuestas. Desde su experiencia profesional, Morais explicó a los alumnos para qué sirve una encuesta, cuáles son sus posibilidades, sus límites metodológicos y los riesgos que aparecen cuando esta herramienta se utiliza de forma inadecuada o con una finalidad distinta a la del conocimiento riguroso de la realidad social. Uno de los ejes de la exposición fue precisamente la necesidad de comprender bien qué puede aportar una encuesta y qué no. Como señaló durante las sesiones, “la encuesta no lo aguanta todo”: es una herramienta científica de medición e inferencia, pero debe interpretarse siempre atendiendo a su metodología, a la muestra utilizada, al contexto en el que se realiza y al uso posterior que se hace de sus resultados.

Morais presentó también una breve historia de la encuesta moderna, vinculada en sus orígenes a los medios de comunicación y al intento de anticipar el comportamiento electoral en Estados Unidos a comienzos del siglo XX. A partir de ahí, mostró cómo la medición de la opinión pública se ha convertido en una herramienta habitual no solo en el ámbito político o mediático, sino también en numerosos campos de la vida social, institucional y profesional. En este recorrido, la ponente subrayó que el contexto actual ha cambiado profundamente. La sociedad es hoy más fragmentada, el consumo de medios se ha diversificado y las redes sociales condicionan cada vez más el modo en que se forma y se expresa la opinión pública. Sin embargo, pese al crecimiento de los grandes volúmenes de datos y a la creciente trazabilidad del comportamiento social, la encuesta sigue siendo una herramienta insustituible cuando se emplea con rigor, porque permite medir, comparar e interpretar fenómenos sociales de manera científica y replicable.

Las sesiones abordaron también casos de éxito y casos problemáticos en el uso de encuestas. Entre ellos, Morais se detuvo en el estudio realizado por GAD3 para la Oficina del Defensor del Pueblo sobre abusos sexuales en la infancia, que sirvió como ejemplo para analizar la diferencia entre medir para conocer y utilizar los datos con una finalidad comunicativa o interpretativa que puede desbordar el alcance metodológico de la encuesta. La ponente insistió en que el objetivo principal de una encuesta debe ser siempre medir para conocer. Solo en un segundo momento puede servir para comunicar o explicar una realidad, pero no debería utilizarse como un instrumento simplificador ni como sustituto de otros procesos de investigación, valoración o juicio. En este sentido, las sesiones permitieron a los alumnos reflexionar sobre la responsabilidad que implica interpretar datos sociales y sobre la necesidad de no quedarse únicamente en los titulares.

Junto a la dimensión teórica, las clases tuvieron también un enfoque práctico. Los alumnos trabajaron con distintas encuestas procedentes de ámbitos internacionales, europeos y españoles, identificando elementos como el cuestionario, la muestra, la metodología, los datos más relevantes y la relación entre los resultados obtenidos y su presentación pública. Esta parte práctica permitió conectar los contenidos de la asignatura con situaciones reales de análisis sociológico y comunicación pública.

Morais abordó además algunas tendencias recientes del comportamiento social y electoral en España, como las diferencias generacionales en el consumo de medios, las brechas por edad y género, el auge de nuevas formaciones políticas y la importancia de medir adecuadamente los cambios de opinión en los últimos días de una campaña electoral. También se explicó cómo los periodos de prohibición de publicación de encuestas pueden influir en la precisión de los sondeos cuando se acerca una cita electoral. Desde la perspectiva formativa de la materia, las sesiones ayudaron a mostrar que la sociología ofrece a los estudiantes una mirada más objetiva y crítica sobre la realidad social. Las encuestas no eliminan por completo los sesgos, pero permiten acercarse a los fenómenos sociales con método, datos y criterios de interpretación, más allá de las impresiones inmediatas, los discursos mediáticos o las dinámicas propias de las redes sociales.

La presencia de Sara Morais Vargas en la Facultad de Filosofía se enmarca en el interés de la UESD por ofrecer a sus alumnos una formación abierta al diálogo con la realidad social, cultural y política contemporánea. A través de estas sesiones, los estudiantes pudieron profundizar en una herramienta clave para comprender la opinión pública y adquirir criterios para valorar con mayor rigor el uso de los datos en la vida social, institucional y mediática.