En el marco de la celebración de la fiesta de Santo Tomás de Aquino, la UESD rindió ayer un emotivo homenaje a los antiguos alumnos que cumplen 25 años desde su graduación, en una jornada marcada por la acción de gracias, la memoria compartida y el reconocimiento a una trayectoria de servicio a la Iglesia. La celebración comenzó con la Eucaristía en la Real Colegiata de San Isidro y continuó posteriormente con el acto académico, durante el cual se impusieron las becas conmemorativas a los miembros de esta promoción que regresaban a su casa académica un cuarto de siglo después.
Con motivo de este aniversario, hemos querido escuchar el testimonio de algunos de los homenajeados, que compartieron cómo su paso por San Dámaso ha marcado de manera decisiva su vida personal, vocacional y ministerial. Para Enrique González Torres, párroco del Buen Suceso, la UESD fue “la oportunidad de conocer a grandes maestros, que eran mucho más que profesores”, auténticos maestros de vida cristiana que sembraron en él “el deseo de conocer más a Jesucristo y entregar mi vida por Él”. Como recordaba, el estudio permitió profundizar en la propia llamada, aunque solo con el paso del tiempo se ha podido reconocer el fruto de aquella siembra, por la que se confesó “eternamente agradecido”.
Enrique González fue además el encargado de pronunciar el discurso en nombre de los homenajeados, una intervención profundamente personal y agradecida en la que evocó sus primeros años en la entonces recién creada Facultad de Teología. Recordó un episodio concreto que marcó su experiencia académica y espiritual: la lectura, en el primer Adviento de 1996, de un texto del Proslogion de san Anselmo cuyas palabras se le “clavaron en el alma” y que copió a mano para compartirlas en una carta. La frase final de aquel texto —“Deseando te buscaré, buscando te desearé. Amando te encontraré, encontrándote te amaré”— fue la elegida para resumir lo vivido en la UESD.

A partir de esa experiencia, explicó cómo descubrió que la pasión por Jesucristo no era irracional, sino “un amor verdadero que daba sentido a toda mi existencia”, y cómo la formación recibida iluminó su razón y le abrió a una comprensión más profunda de la realidad, transformando el mundo en un hogar y su historia personal en un camino de salvación. En su discurso subrayó también el papel decisivo del claustro de profesores —“todos, todos, todos”, con sus estilos y acentos propios—, la intensidad del primer año como tiempo de verificación vocacional y la riqueza de una formación que integraba lo académico con lo humano, lo comunitario, lo espiritual y lo pastoral.
Ese mismo agradecimiento fue compartido por Antonio Secilla, rector del Seminario Conciliar de Madrid, quien recordó cómo su paso por la UESD fue decisivo para descubrir y reconocer la vocación a la que el Señor le llamaba. Más allá de las palabras, explicó, fue el testimonio concreto de vida lo que le ayudó a discernir: sacerdotes apasionados por su entrega y su alegría, que le permitieron reconocer el camino al que estaba llamado. Durante los años de estudio, añadió, no solo encontró grandes amigos entre los compañeros, sino también entre los profesores, que le ayudaron a adentrarse con mayor profundidad en el misterio del Señor.
Por su parte, Javier Sánchez Cervera, párroco de San Sebastián Mártir, destacó el impacto que tuvo para él descubrir en la UESD la grandeza y diversidad de la Iglesia. Procedente de un entorno pequeño, encontrarse con una Iglesia tan amplia, viva y enamorada de Jesucristo fue para él una experiencia profundamente estimulante y decisiva en su formación.
El homenaje a los antiguos alumnos que cumplen 25 años desde su graduación se convirtió así en una acción de gracias compartida, no solo por lo recibido en el pasado, sino por los frutos que esa formación sigue dando hoy en parroquias, seminarios y distintos servicios eclesiales. Una jornada en la que la UESD renovó su vocación de seguir ofreciendo una formación integral —académica, humana, espiritual y pastoral— al servicio de la Iglesia, para que este tesoro llegue cada día a más personas, para gloria de Dios y bien del Pueblo cristiano.
Aquí la lista con los nombres de los que recogieron la beca durante el acto:
Enrique González Torres
Manuel Aróztegui Esnaola
Juan Briones Martínez
Napoléon Claudio Ferrández Zaragoza
Juan Bautista Granada Marín
Carlos Granados García
Raúl Orozco Ruano
Alejandro Palma San Pedro
Javier Sánchez-Cervera de los Santos
Antonio Secilla Buenadicha
Ricardo Spuch Redondo