La arqueóloga Cayetana H. Johnson, profesora de la UESD, intervino en el programa Ecclesia (TRECE TV), en una tertulia centrada en el inicio de la restauración de la Gruta de la Natividad en Belén, la primera intervención de este alcance en siglos. En su intervención, Johnson subrayó el valor de estos trabajos no solo desde el punto de vista patrimonial, sino también como una oportunidad de encuentro entre comunidades cristianas y de lectura creyente de la historia.
Al comenzar su participación, Cayetana destacó que cualquier actuación de conservación en Tierra Santa tiene una dimensión que va más allá de lo material: requiere “armonizar, ponerse de acuerdo y planificar conjuntamente”, algo que —según señaló— termina creando “hermandad” entre las distintas confesiones responsables del lugar. En este sentido, explicó que la actual intervención, correspondiente a una tercera fase del proyecto, tiene también un “simbolismo más que lo material”. Y añadió, en clave espiritual, que “cada piedra transmite… un perfume de lo sagrado”.
Desde su mirada arqueológica, Johnson contextualizó la tradición del nacimiento de Jesús en una cueva, recordando que las viviendas troglodíticas eran habituales en la zona del Próximo Oriente. Por eso, afirmó, no resulta extraño que la Sagrada Familia pudiera habitar “una cuevecina” en el contexto del censo, y señaló que toda esa red de cuevas ayuda a comprender el ambiente propio del siglo I. También mencionó que en ese entorno vivió san Jerónimo mientras trabajaba en la Vulgata, reforzando la densidad histórica del lugar.
En el tono cercano del programa, Cayetana enlazó la restauración con el calendario de celebraciones en Tierra Santa, recordando que la Navidad se vive allí de forma especialmente prolongada: aludió a las celebraciones de distintas comunidades (como la Navidad ortodoxa y la armenia) y resumió con una imagen muy gráfica: “Eso es Belén todo el año, es la Navidad todo el año.”
Preguntada por lo que puede aportar una restauración así, Johnson explicó que estos trabajos ayudan a confirmar lo que describen las fuentes antiguas: relatos de peregrinos e historiadores. Reafirmó, además, la localización tradicional del nacimiento de Jesús en Belén de Judá, y recordó algunos hitos históricos relevantes: desde la etapa de romanización bajo el emperador Adriano hasta la construcción de la primera basílica impulsada por Constantino y santa Elena, y la posterior configuración vinculada a Justinianio.
Con un guiño a lo que puede deparar esta nueva fase, la profesora de la UESD dejó entrever que la intervención traerá novedades, aunque sin adelantar detalles: la gruta, dijo, “va a dar sorpresitas”.
