En el marco del curso «Las Causas de los Santos. Perspectiva teológica, histórico-hagiográfica y jurídica», organizado por la Facultad de Derecho Canónico de la UESD, tuvo lugar el pasado lunes 15 de diciembre una sesión extraordinaria dedicada a profundizar en la dimensión pastoral de las causas de beatificación y canonización. Este curso, que San Dámaso ofrece de manera cíclica en colaboración con la Oficina para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Española y con el patrocinio del Dicasterio para las Causas de los Santos de la Santa Sede, tiene como finalidad ofrecer una formación especializada en la teología, la historia y el derecho de las causas, capacitando a sacerdotes, consagrados y laicos para colaborar en los distintos oficios y tareas vinculadas a estos procesos eclesiales.
La jornada fue presentada por Alberto Fernández Sánchez, delegado episcopal para las Causas de los Santos de la Archidiócesis de Madrid y coordinador del curso, quien destacó que estas sesiones extraordinarias permiten abordar cuestiones de gran relevancia pastoral que, sin formar parte estricta del temario académico, resultan fundamentales para comprender la actualidad y la fecundidad eclesial de las causas de los santos.
La ponencia central fue impartida por Ángel Ayala Guijarro, postulador general de las Escuelas Pías, quien desarrolló el tema «La oportunidad pastoral de las causas» desde una perspectiva teológica, pastoral y experiencial. A partir de su trabajo como postulador, Ayala subrayó que las causas de los santos no deben entenderse únicamente como un procedimiento canónico, sino como un auténtico espacio de anuncio evangelizador, capaz de conectar la fe con la vida concreta de las personas y de las comunidades cristianas. En su intervención, insistió en que no solo la canonización, sino también el propio desarrollo de una causa, constituye un tiempo de gracia para la Iglesia. El camino recorrido —desde la investigación histórica hasta la promoción de la intercesión— es ya una oportunidad pastoral que permite mostrar la santidad como una vocación posible, cercana y profundamente humana.
Ángel Ayala propuso recuperar un concepto pastoral de la santidad, presentándola no como un ideal inalcanzable o un privilegio reservado a unos pocos, sino como vida plena y abundante, en consonancia con el Evangelio y con la enseñanza del Concilio Vaticano II y del magisterio reciente. En este sentido, recordó que los santos son testigos de un Dios de vivos y que su vida sigue hablando hoy a la Iglesia, despertando asombro, atracción, escucha y compromiso misionero. Desde esta perspectiva, afirmó que «la santidad es el rostro más bello de la Iglesia», y que quienes trabajan en las causas tienen la particular responsabilidad —y el privilegio— de custodiar y dar a conocer lo mejor y más luminoso de la vida eclesial.
Uno de los ejes centrales de la ponencia fue la afirmación de que el trabajo en las causas de los santos constituye en sí mismo un campo auténticamente pastoral. Según Ayala, los santos son “Palabra de Dios encarnada”, y su testimonio ilumina de manera directa el anuncio evangelizador, la catequesis, la liturgia y la caridad, ayudando a hacer accesibles los contenidos de la fe y a vincularlos con la experiencia cotidiana del Pueblo de Dios. En este contexto, subrayó la importancia de promover una verdadera cultura de la santidad, entendida no como una suma de iniciativas aisladas, sino como un proceso compartido, sostenido por un proyecto claro, un equipo responsable y una integración real en la vida de las diócesis, parroquias e institutos religiosos.
Junto a la reflexión teológica y pastoral, la jornada ofreció también numerosas pistas prácticas para la promoción de las causas en sus distintas fases. Entre ellas, se destacó la necesidad de adaptar la promoción a cada momento del proceso —santos, beatos, venerables y siervos de Dios—, respetando siempre los criterios canónicos, pero aprovechando las posibilidades pastorales que cada etapa ofrece. Ayala insistió en la importancia de la visibilidad de los candidatos a los altares y en la invitación explícita a la intercesión, como medios sencillos pero eficaces para ayudar a que los santos se conviertan en verdaderos compañeros de camino para las comunidades cristianas.
La sesión concluyó con un breve diálogo con los asistentes y puso fin al primer trimestre del curso. Desde la UESD, este programa formativo continúa ofreciendo una formación rigurosa y profundamente eclesial, al servicio de la investigación académica, del discernimiento pastoral y de la promoción de la santidad como camino de vida cristiana.
